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jueves, 20 de marzo de 2014

Princesas Disney




Todas ellas comparten andanzas en mundo mágicos en busca del amor verdadero (casi siempre de sangre real), son puestas a prueba por maleficios, encantamientos, confinamientos y toda clase de sortilegios que ponen a prueba su tenacidad y pureza, pero ellas siempre salen victoriosas y son prácticamente las inventoras del final feliz “made in Disney”. Ellas son las que conocemos como princesas Disney.


La primera y quizá más reconocida de todas ellas. Vence al encantamiento de su malvada madrastra gracias a la ayuda de los famosos siete enanitos y sobre todo al beso salvador del príncipe que le muestra la senda del amor verdadera despertándola de su letargo.


 Cenicienta (“Cenicienta”)

Cansada de limpiar fogones y abrillantar suelos vive tristemente a bajo el látigo de su malvada madrastra y ala sombra de sus perversas hermanastras. Gracias a la ayuda de su hada madrina consigue colarse en la fiesta del reino y encandila al príncipe, el cual a partir de ese instante no cesa en su empeño de encontrarla. Un famoso zapato de cristal tiene la culpa del final feliz de esta historia.



O ese el nombre que recibe la mundialmente conocida bella durmiente y es que esta jovencita sufre un sortilegio de una malvada bruja, la cual al verse traicionada por los reyes (que le prometen a su primogénita) decide confinar a la pobre Aurora a un sueño eterno gracia a la ayuda de una mágica rueca. Huelga decir que aparece el bello príncipe de turno y consigue despertar a la jovencita de su letargo.


Muchos años tienen que pasar hasta sumar un nuevo miembro a la real lista. Ariel es una princesa especial, puesto que es una princesa del mundo subacuático. Un buen día en una de sus incursiones por la superficie se enamora perdidamente del príncipe de turno. Sirena y hombre y hombre y sirena se verán obligados a sobrellevar sus diferencias a favor del amor.



Bella nos muestra que lo importante no es el físico. Ella se enamora del interior al sentirse atraída por la huraña y rubicunda bestia. El final parece volver a lo mismo pues la recompensa con un bello príncipe encantado bajo el aspecto de una bestia a la espera del amor verdadero.


Jasmine (“Aladdín”)

Toda una hija de un sultán de la que se enamora perdidamente Aladdín y que gracias a su lámpara mágica, habitada por el genio, consigue liberar del malvado Jaffar y la vez granjearse no solo su amistad sino su amor eterno.


Pocahontas (“Pocahontas”)

Basada en un personaje real es la hija del jefe de un poblado indígena de Norteamérica que ha de amoldarse a las nuevas costumbres de los colonizadores europeos. Ahí descubrirá que hay hombres buenos y malos y el verdadero significado del amor.


Mulán (“Mulán”)

Si Jasmine se ubicaba en Oriente medio y Pocahontas en lo que hoy es Norteamérica, nuestra siguiente heroína es oriental y es que pese a ser un guerrera que se casa con un general y no haber rastro de sangre real por sus venas, Disney la incluye en su famosa lista de princesas, será por eso de la globalización.



Tras otra gran espera, esta descendiente de esclavos de Nueva Orleáns alcanza la realeza y el amor después de un largo periplo transformada junto a su amado príncipe en batracio a través de los lúgubres pantanos de esta zona de Norteamérica.


Rapunzel (“Enredados”)

Con Rapunzel se da un giro de tuerca al concepto de princesa. Esta es un princesa guerrera y luchadora que no se amedrenta con brujas o despiadados caballeros y que finalmente consigue volver al reino de donde no debió salir nunca gracias a al ayuda de un bravucón, que acabará convirtiéndose en su príncipe azul.


Mérida (“Brave”)

Princesa atípica al romper el canon establecido por Disney a lo largo de la historia. Al ser una princesa independiente y que se maneja a las mil maravillas en un mundo de hombre con un deje hasta incluso masculino. Por ello fue muy criticada su inclusión en la lista, puesto que Disney la estiliza y feminiza todo lo posible a fin de sacar provechos comerciales, algo que le trae alguna serie de problemas con grupos feministas.



Estas dos hermanas son las últimas adquisiciones hasta el momento a la lista oficial. Juntas han de luchar en contra de la maldición que condena a su reino al invierno eterno.


jueves, 3 de mayo de 2012

Cine de piratas


Meses atrás repasábamos uno de los géneros por excelencia del cine familiar; el cine de capa y espada, un cine de aventuras, de eterna lucha entre el bien y el mal y de ensalzamiento de importantes valores como la amistad, la nobleza o el honor entre otros, si bien es cierto que por no complicar demasiado el post lo dejábamos algo huérfano entablando una segunda parte para más adelante centrada en subgénero tan rico en películas como interesante dentro del cine de capa y espada como es el cine de piratas y corsarios. Pues he aquí el momento de centrarnos en batallas marinas, abordajes a fuerza de cañonazos y mucho empeño, patas de palo y parches en el ojo y especial predilección por el ron y las canciones marineras. Desde aquí un pequeño homenaje a los piratas que tantas buenas tardes de cine nos han hecho pasar.

El cine de piratas ya se viene abordando desde la época muda así nos es raro a ver grandes estrellas de estos tiempos en la piel de malvados, bravucones o incluso simpáticos piratas como el caso de Harold Lloyd, Wallace Beery o el héroe de acción por antonomasia del cine de acción de la época como Douglas Fairbanks en una película que viene a sentar las bases y estereotipos del cine de piratas como es una de las primeras versiones de “El pirata negro” (1926) de Albert Parker


Con la llegada del sonoro hablar de piratas, así como de cualquier otro héroe de acción, es hablar de Errol Flynn. Su buen hacer en la exitosa “El capitán Blood” (1935), “El halcón del mar” (1940) ambas de Michael Curtiz o “La isla de los corsarios” (1952) de George Sherman, aquí ya más veterano y con un vida desenfrenos detrás de el, así lo constatan.



Otros dos actores que sin incurrir mucho en este género, tienen mucho que agradecer al cine de piertas. Burt Lancaster, quien con “El temible burlón” (1952) obtiene uno de sus primeros grandes éxitos y Tyrone Power que siempre será recordado por su impecable papel en “El cisne negro” (1942) de Henry King.


Como curiosidades también nos vale que hasta el mismísimo rey de las praderas del oeste se atreve a hacer una incursión como corsario, de la que por otra parte sale airoso, y es que “Piratas del mar del caribe” (1942) de Cecille B. DeMille resulta, sin ser de sus título más destacados ni mucho menos, una película interesante dentro del largo recorrido de John Wayne por el mundo del cine. Y si curioso es el caso de Wayne, digno de mención es también el Jean Peters, puesto que salta a la fama como la primera mujer pirata digna de mención del cine con la exitosa cinta de Tourneur “La mujer pirata” (1951) .


Dentro del cine clásico aun podemos seguir encontrando alguna cinta más digna de mención como la famosa “El capitan Kidd” (1945) con un excelente Charles Laughton, “El pirata barbanegra” (1952) de Raoul Walsh o a otro galán que se desenvolvía la perfección espada en mano como Stewart Granger en “Los contrabandistas de Moonfleet” (1955) de Fritz Lang.


Cita a parte merecen grandes clásicos como “Peter pan” que toca bastante de lleno el mundo de los piratas y que su versión más conocida pasa por ser la de Disney o un clásico de la literatura universal como “La isla del tesoro” de Robert L. Stevenson con sus múltiples versiones cinematográficas siendo una de las más destacadas precisamente una de sus primeras adaptaciones como la que en 1934 corría cargo de Victor Fleming con Jackie Cooper y Wallace Beery (como el archifamoso “Long” John Silver) como cabeza de reparto.


El cine contemporáneo también nos ha dado ciertas películas de renombra a fin de incluir en el post como en el caso de la exitosa en su día “Piratas” (1986) de Polanski, pero sobre todo por el reciente fenómeno masas Piratas del caribe”, serie de películas (que ya espera su quinto estreno) en las que Johnny Deep (o lo que es lo mismo su alter ego en la pantalla Jack Sparrow) hace las delicias tanto de niños como de adultos.


Saliéndonos un poco del contexto de la pantalla grande. Su hermana pequeña también ha ido creando a lo largo de los años series relacionadas con el tema corsario de diversa índole y con distinta suerte. Es el caso de la estupenda adaptación animada del clásico de Salgari Sandokan”,  el fenómeno derivado del anime “One piece” y en el otro extremo el reciente y calamitoso intento por parte de Telecinco en España por aprovechar el tirón de “Piratas del Caribe” con una serie que pretendía seguir su esencia, pero que a parte de convertirse en un fracaso televisivo muy alejado de las altas cotas de espectadores esperados, resulta casi un insulto a los valores llevados a cabo a lo largo de tantos años y aventuras dentro de este género tan exitoso.


A disfrutar en familia y.... !!!!!Al abordaje piratas¡¡¡¡¡


jueves, 29 de marzo de 2012

Villanos de Disney


Tras casi cien años de historia y con su primer largometraje estrenado ni más ni menos que en el ya lejano 1937 la dilatada carrera de los estudios Disney nos ha legado a lo largo de estos años cientos de historias inolvidables que permanecen y permanecerán de una manera imborrable en la mente de muchas generaciones que llevan creciendo durante todo este tiempo en los mundos de fantasía ideados por los genios de Disney.

Durante todo este tiempo ha habido historia de todos los tipos, desde historias medievales de princesas encantadas, a cuentos futuristas, pasando por aventuras y desventuras de cientos de personajes humanos o animales que nos han ido enterneciendo a lo largo de los años, pero esa serie de de historias siempre han tenido algo en común la existencia del bien y del mal. Un mal personificado en unos inolvidables villanos que quizá no adornen habitaciones o carpetas de niños y niñas, pero a muchos de los cuales se recuerda con mucho más gancho y empaque que los almibarados héroes. Desde aquí un pequeño homenaje a los eternos perdedores de Disney.

Reina mala (Blancanieves): La primera y quizá la más famosa de las villanas de Disney es la narcisista y malvada “reina mala” con la que Blancanieves rivalizaba en belleza, aunque para su famoso espejito no hubiese ni punto de comparación para exasperación de la monarca. Figura muy de actualidad debido a la triple revisión que este año se lleva en torno al cuanto de Blancanieves. Se la puede ver bajo el aspecto de Julia Roberts ya en los cines y en un futuro cercano en el de una oscura Charlize Theron y una “cañí” Maribel Verdú.


El honrado Juan (Pinocho): Personaje con aspecto de zorro que embaucaba al pobre Pinocho a fin de convertirlo a sus propósitos. Personaje, se dice, basado en los de las famosas novelas de Dickens.


Madrastra (Cenicienta): Todo un ejemplo de familia desestructurada. La pobre cenicienta tenía que ver como era tratada como a una criada mientras sus despiadadas hermanastras, confabuladas con su madrastra, llevaban una vida desahogada gracias a ella. Menos mal que en estos cuentos siempre existe un príncipe azul…


La reina corazones (Alicia en el país de las maravillas): Arriesgada propuesta de la Disney para este largometraje basado en el famoso relato de Lewis Carrol. La más malvada de estos oníricos mundos no era sino otra que la reina de corazones. Cualquiera que refutara sus alocadas ideas varía peligrar de manera inmediata su preciada cabeza.


Capitán Garfio (Peter Pan): El defensor de la inocencia y del mundo de fantasía de los niños tenía su antítesis pirata fondeada en las costas de “nunca jamás” y es que el Capitán Garfio nunca perdonará la escaramuza por la que Peter Pan lo arrojó a los hambrientos cocodrilos que finalmente hicieron realidad su nombre.


Maléfica (Bella Durmiente): Maléfica representa la eterna venganza y el orgullo. Al no ser invitada a un convite real vuelca toda su existencia a perjudicar a sus hasta entonces adorados monarcas. Esto incluye un maleficio a su primogénita que solo el amor verdadero conseguirá romper.


Cruella de Ville (101 Dálmatas): Una de las villanas favoritas de Disney. Esta mujer sin escrúpulos que anhelaba sin cesar la inmensa camada de Dálmatas, pero no precisamente por su amor a los animales…


Shere Khan (El libro de la selva): Historia también famosa, en este caso con un “guionista” tan especial como Rudyar Keepling. Shere Khan odia a la estirpe humana, a la que considera malvada por naturaleza, pro eso tiene una cruzada contra Mogwli, que pese a ser criado por la selva no deja de tener un pasado humano.


Úrsula (La sirenita): Esta inmensa bruja marítima tienta a Ariel con lo que más desea, la forma humana, pero a un coste que le va a ser muy caro de pagar a nuestra marina protagonista.

Jaffar (Aladdin): Malvado y codicioso hechicero que no acepta de buen grado la suerte que le aparece a Aladino en forma de lámpara y que hará todo lo posible por hacer con tal valioso objeto mágico.


Scar (El rey león): Tío del joven Simba que por celos y ansia de poder deja al joven huérfano y de paso a la selva sin su rey. Este asume un oscuro mandato de poder contra el que un Simba ya más crecidito tendrá que luchar.


Juez Frollo (El jorobado de Notre dame): En este caso el detonante y motivación del malvado villano no es otro que el amor. Prendado de la preciosa Esmeralda no es capaz de soportar su rechazo y transferma su vida en torno a esa enfermiza obsesión.


Capitán Rourke (Atlantis): En un principio ficticio compañero de aventuras de Milo en busca de la mitológica y anhelada Atlántida. Luego gran enemigo transformado por la codicia de las riquezas atlantes.


Gothel (Enredados): La princesa Rapunzel tiene el don de otorgar la eterna juventud con su larga melena. Sabedora de ello Gothel la rapta de bebé y la recluye en un remoto torreón a fin de poder valerse de tan preciado valor. 


sábado, 24 de diciembre de 2011

Zapping navideño


A nadie se le escapa que estamos en tiempo de Navidad. Una época para disfrutar de la familia y en familia. Tardes para entretener a los más pequeños de la casa durante la ardua espera de “Papa Noel” o “los reyes magos”. Tardes de sofá y manta al lado del árbol de Navidad. En definitiva tardes de ilusión y felicidad compartida mientras se disfruta de una buena película navideña.

“Que bello es vivir” de Frank Capra (1946): Quizá la película navideña por antonomasia (sobre todo en Norteamérica). Mucho ayudó ese error “legal” que dejó a la película libre de derechos de imagen, para que las televisiones comenzasen lo que hoy ya es un clásico navideño.


“Placido” de Berlanga (1961): Cine navideño versión española, que actúa a su vez como crítica social (su título original iba a ser “Ponga a un pobre en su mesa”)


“Los teleñecos en cuento de navidad” de Brian Henson (1992): Otro de los clásicos navideños son los archiconocidos teleñecos de Jim Henson. En este caso elegimos la divertida versión de “Cuento de Navidad” de Dickens interpretado por la rana Gustavo o la cerdita Peggy, entre otros.


“Pesadilla antes de navidad” de Henry Selick (1993): Navidades góticas y animadas con una estética muy cuidada (no olvidemos que está producida por Tim Burton) para una fábula navideña al más puro cine de autor.


 ¡Vaya Santa Claus! de John Pasquin (1994): Primera de las tres versiones protagonizadas por Tim Allen hasta el momento. Pocos niños pueden presumir de ser los hijos del sustituto de Papa Noel

  
“El grinch” de Ron Howard (2000): El histriónico Jim Carrie se mete en la piel de este ogro cascarrabias empeñado en acabar con la navidad que tanto aborrece.
  

“Elf” de Jon Favreau (2003): Curiosa historia de un elfo que crece “adoptado” en el taller de Papa Noel, en el que con el paso de los años no encaja, y decide buscar a su verdadera familia en el mundo real.


“Bad Santa” de Ferry Zwigoff (2003): Nuevo ejemplo del espíritu navideño. Unos delincuentes, que se hacen pasar por Santa Claus y sus ayudantes, son redimidos por un intrépido niño


“Polar Express” de Robert Zemeckis (2004): Película animada que en su día supuso un gran avance en la técnica del stop-motion, sobre un tren que tiene como destino ni más ni menos que la casa de Santa Claus, y un revisor tan famoso como Tom Hanks.


“La leyenda de Santa Klaus” de Juha Woulijoki (2007): Cuento navideño que cuajó buenas críticas y audiencias hace unos años. No obstante es a día de hoy la película más taquillera de la historia de Finlandia (cuna de Santa Klaus).

  
 “Cuento de navidad” de Robert Zemeckis (2009): Zemeckis vuelve con el stop-motion, esta vez ayudándose de Jim Carrey, para dar vida al animado Ebenezer Scrooge, en esta nueva versión del archiconocido “Cuento de Navidad” de Dickens.


“Arthur Christmas: operación regalo” de Sarah Smith y Barry Cook (2011): Último ejemplo de estreno navideño, que estos días abarrota los cines de España de niños y niñas ansiosos de ver las aventuras de Papa Noel, que por fin decide dejar el negocio en manos de sus sucesor.


 Felices y cinéfilas fiestas a todo el mundo.



viernes, 25 de noviembre de 2011

Cine de capa y espada


Pese a no ser un género propiamente dicho, quedándose a medio camino entre el cine épico y el de aventuras, El cine de capa y espada (o espadachines) ha sido uno de los que más ha conseguido entretener a lo largo de los años. Recordadas son las sesiones dobles en donde grandes héroes como Errol Flynn, Douglas Fairbanks o Stewart Granger, se granjeaban el amor de lindas damiselas mientras se libraban de los villanos a base de estocadas.

El cine de capa y espada es un cine de camaradería, familiar, de domingo a la tarde… que se ha ido estancando hasta casi desaparecer, salvo escasas aportaciones o remakes mucho más cercanos al cine de acción que otra cosa. Una pena por lo tanto que se convierte en reivindicación. Muchos somos los que vemos una gran carencia de ideas en el cine actual, y pese a saber que la mayoría de las veces que los grandes estudios echan la “vista atrás” es un síntoma inequívoco de fracaso, nos puede esa vena romántica de poder volver a ver ese cine de aventuras y valores con esos héroes tan en las antípodas de los actuales, que hormonados hasta las cejas, se pasan la mayor parte del metraje o bien por los aires o bien destrozando la mayor parte del decorado para mayor enjundia de los amantes de este cine de adrenalina.

Volviendo de los cerros de Úbeda centrémonos en la parte que nos toca que no es otra que nuestros espadachines. Una lista que gustará más o menos y en donde no se incluyen piratas, corsarios ni demás “fauna” marina, pues bien merece un post aparte.

El zorro

A la mayoría de nosotros se nos viene a la cabeza el misterioso Antonio Banderas en las dos películas de cuestionable calidad de Martin Campbell (1998 y 2005), sin embargo el gran zorro cinematrográfico fue también el primero de ellos: el gran Douglas Fairbanks que se ponía por primera vez el negro antifaz de este solitario héroe en 1920 a las ordenes de Fred Niblo en “La marca del zorro”, éxito que repetiría con “El hijo del Zorro” (1925).

El otro enmascarado famoso fue Tyrone Power que se puso en la piel del Zorro en los 40 con la exitosa “El signo del Zorro”. Series, sseries animadas, comics, seriales, películas de serie B, múltiples versiones de todas las nacionalidades imaginables hasta curiosidades como “Las eróticas aventuras del Zorro” (1972), incontables aportaciones basadas en este héroe de negro que combatía por la árida California del siglo XIX.


Robin Hood

Figura universal donde las haya. Quizá el ladrón más famoso de todos los tiempos. ¿Leyenda o realidad?. Solo si los frondosos bosques de Sherwood hablasen nos podrían relatar fidedignamente la mítica historia del utópico ladrón de los ricos y benefactor de los pobres en la Inglaterra de Ricardo “Corazón de León”.

Muchos actores encarnaron a este justiciero desde su primera aparición en 1909, pero quizá en más reconocido sea Errol Flynn que lo encarnó en 1938 en “Robín de los bosques” de Michael Curtiz. Anteriormente también Douglas Fairbanks lo había interpretado con acierto en la época muda a las órdenes de Allan Dwan en “Robin de los bosques” (1920). Imperdible es la historia de “Robin y Marian” (1976) de Richard Lester en donde un Robin Hood (Sean Connery) ya de vuelta de las cruzadas, veinte años después de sus aventuras vuelve a refugiarse de los brazos de su Lady Marian (Audrey Hepburn).

El último en empuñar arco y espada ha sido el australiano Russell Crowe en “Robin Hood” de Ridley Scott (2010). En el camino quedan reconocidas películas como la interpretada por Kevin Costner en el 91 (“Robin Hood, el príncipe de los ladrones”), incursiones animadas en la Disney (“Robin Hood” 1971) o distintas series y seriales.

  
D´Artagnan (y los tres mosqueteros)

La pluma de Dumas (basándose en las desconocidas, hasta entonces, “Memorias de M. D´Artagnan”) nos lega una de las figuras más universales del toda la literatura, hecho que no pasa desapercibido para el cine puesto que ya se encuentra su primera de las muchas adaptaciones de este clásico allá por 1912. El primer D´Artagnan de renombre para no perder la costumbre fue Douglas Fairbanks en “Los tres mosqueteros” (1923) y “La máscara de hierro” (1929). Ya con el sonoro lo identificamos con Don Ameche (“Los tres mosqueteros” [1939]), Cornel Wilde (que le dio vida en 1952 y 1979) o Gabriel Byrne (quizá en su versión más conocida “El hombre de la máscara de hierro” de Randall Wallace [1998]). Otros muchos han sido los que han pasado por la piel de este francés universal: bailarines como Gene Kelly (“Los tres mosqueteros de George Sidney [1948]), graciosos como Mario MorenoCantinflas” (“Los tres mosqueteros” Miguel Delgado [1942]), animados (como la inolvidable serie de los 80 “Dartacán y los tres mosqueperros”), interpretado por el mismísimo Sherlock Holmes ( Jeremy Brett el Holmes más famoso, con permiso de Basil Rathbone, también le dio vida en los 60 para una serie británica) hasta llegar al jovencísimo Logan Lerman (en la reciente “Los tres mosqueteros” de Paul W.S.Anderson revisionada en 2011 en 3D).


Cyrano de Bergerac

La obra de teatro basada en la vida del poeta francés Cyrano de Bergerac también conlleva conocidas adaptaciones al mundo del cine de capa y espada. La primera ya en 1900. Aunque los dos Cyranos más conocidos son José Ferrer interpretación por la que obtuvo el Oscar a mejor actor en los cincuenta y sobre todo (por más conocido para el gran público) Gerard Depardieu en los 90 con las películas “Cyrano de Bergerac” de Michael Gordon (1950) y “Cyrano de Bergerac” de Jean-Paul Rapennau (1990)
respectivamente.

  
Otros

La lista se nos antojaría interminable, pero abreviando encontramos más figuras dentro del cine de capa y espada de gran calibre litarario como:

Scaramouche de Rafael Sabatini, que cuenta entre sus mejores versiones cinematográficas con “Scaramouche” de Rex Ingram (1923)  y “Scaramouche” de George Sydney (1952) con Stewart Granger.

El príncipe y el mendigo la famosa novela de Mark Twain cuenta con dos versiones salientables: la de 1937 dirigida por William Keighley e interpretada por Errol Flynn y la de 1977 de Richard Fleischer.

El prisionero de Zenda (novela de Anthony Hope) cuenta con numerosas películas y series en torno al personaje, destacando la versión de 1937 de John Cromwell y la de 1952 de Richard Thorpe, con Stewart Granger. Basada en el personaje también tenemos la alocada “El estrafalario prisionero de Zenda” de Richard Quine (1979) interpretada por el histriónico Peter Sellers.

Pimpinela escarlata: Esta serie de novelas de la baronesa Orczy también tuvieron muy buena acogida en el cine resultando su primera versión sonora (Harold Young 1935) la de más renombre.

                    E.Flynn ("El Principe y el mendigo")                Stewart Granger como Scaramouche

Héroes patrios

Si a alguien le tenemos que agradecer este apartado es Arturo Pérez Reverte y es que sus novelas como “El maestro de esgrima” o la serie de “Alatriste” (que estos días estrena séptima entrega) han sido el caldo de cultivo para nuestras propias versiones cinematográficas de capa y espada. Bien que son muchos más recientes que el resto de ellas, pero su temática y hechura nada tiene que envidiar al resto de predecesoras. 

La primera versión la hizo Pedro Olea al comienzo de los 90 con “El maestro de esgrima” y seguro que todos recordamos a Viggo Mortensen (recién salido de la trilogía del señor de los anillos que tanta fama le dio) interpretando sobriamente y al aldo de un gran reparto a “Alatriste” de Agustín Díaz Yanes que no escatimó en gastos ni medios allá por el 2006 para adaptar las cinco primeras historias de tan magno capitán.

Cabe mención también el reciente fenómeno televisivo “Águila roja” de una calidad inferior, pero intratable ante los datos de audiencia que tanto mandan hoy en día y que recientemente, debido a ese rotundo éxito, llegó también a las pantallas de cine de las manos de José Ramón Ayerra