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miércoles, 12 de junio de 2013

Egipto


La civilización egipcia pasa por ser una de las más longevas y fascinantes de la historia de la humanidad. A lo largo de río Nilo aun todavía hoy en día se erigen fastuosas pirámides e impresionantes templos como legado imperecedero de una civilización que reinó el mundo conocido durante más de tres mil años.

Todo comenzó en el rico delta del Nilo como cinco mil quinientos años atrás, en donde distintos pueblos nómadas deciden afincarse para aprovechar los extraordinarios recursos que aquella rica tierra podía ofrecerles. La cabeza visible de esta civilización era el faraón, literalmente un dios viviente, al que se agasajaba con todo tipo de riquezas y sacrificios, fruto de esta alabanza quedan por ejemplo las famosas pirámides de Guiza, el único de las siete maravillas antiguas conservada y los monumentos más grandes construidos por el hombre hasta la llegada de la edad media y las catedrales.

Tras este primer período de esplendor y expansión, la riqueza y capital se traslada al norte en donde quedan como legados los grandes templos de Luxor y Karnak, y en donde los faraones eran enterrados en recónditas simas, el conocido ahora como valle de los reyes, a fin de evitar la acción de los saqueadores de tumbas. Este periodo de máximo esplendor, en donde se sucedieron los más grandes faraones que ha dado la civilización egipcia y en donde, exceptuando la pirámides anteriormente citadas, se lograron todos los hitos arquitectónicos que aun hoy se pueden admirar fue cayendo en declive poco a poco, fruto de las continuas luchas internas y en la aparición de otras grandes civilizaciones como la griega y posteriormente la romana, que incluso acabó invadiendo los rescoldos de aquel gran imperio.

El ocaso llegó pues con la invasión romana de una estirpe en declive, la ptolomeica, descendiente del famoso guardateniente de Alejandro Magno, que años atrás había dejado su impronta por la tierra de oriente. Con Cleopatra VIII, una de sus más famosas líderes llega el fin de uno de los más grandes imperios que ha dado la faz de la tierra.

Después de esta sucinta introducción, puesto que esto no pretende ser un blog de historia ni mucho menos, entramos en materia y es que esta grandiosa civilización fue y sigue siendo fuente de inspiración para el séptimo arte. La grandiosidad de su forma de vida, la fascinación de la arqueología por la búsqueda de su legado, el misterio en torno a su concepción de la muerte, personificada en las famosas momias, o su excepcional legado no son sino alicientes para que el mundo del cine lleve interesándose por esta cultura prácticamente desde la aparición de la primera película. He aquí algunas de las más relevantes.

Grandes superproducciones se han hecho cargo, sin atenerse a gastos, por mostrar el modo de vida de este fascinante pueblo. Así lo comprobamos en “Tierra de faraones”  (1955) o las versiones sobre la vida de Cleopatra. La primera a bajo los rasgos de Claudette Colbert y la segunda y más reconocida con Liz Taylor.


Grandes producciones a las que se le puede unir las bíblicas versiónes de la vida de Moisés a cargo de Cecil B. DeMille, ambientadas en suelo egipcio de título “Los diez mandamientos” (una de época muda y otra bajo el gran esplendor del tecnicolor).


Otras cintas de la época sin tanta repercusión, pero igual de espectaculares son “Sinuhé el egipcio” (1945) o las europeas “Faraón” (1966), una precisa muestra de la vida en aquellos tiempos de fastuosidad o “Nefertiti, la reina del Nilo” (1961), la otra gran dama de esta civilización con permiso de la eterna Cleopatra.


La fascinación por las momias y el halo de misterio que las envuelve es objeto de adaptación en un principio como un clásico del cine de terror, revalorizándose en los sesenta por la mítica Hammer, en donde una momias muy bien envueltas volvía a la vida en una especie de maldición para vengarse de quién perturbó su sueño eterno.


De idéntico argumento, pero con un giro más cercano a la acción y la aventura en la famosa saga iniciada a finales de los noventa con Brendan Fraser a la cabeza sobre la Momia. O la ya más reciente “Adele y el misterio de la momia” (2010), cargada de elementos cómicos.



En los últimos años siguen apareciendo adaptaciones de distinta índole. Unas más como un producto de serie B como “Esfinge” (1981), otras destinadas a narrar sucesos como la famosa aparición de la tumba de Tutankamón a manos de Howard Carter o la recreación de Amenabar del egipcio copto y los pioneros cristianos en “Ágora” (2009), su ultima película hasta la fecha.


El mundo de comic y de la animación también tiene cabida en esta sección, Sabida es la famosa visita de Asterix y Obelix a Cleopatra o la adaptación del mito de Moisés a la animación allá por los noventa bajo el título “El príncipe de Egipto” (1998)


Muchas han sido y muchas seguirán siendo las adaptaciones de la denominada por muchos la civilización más grande de la historia. Sea o no ahí está su legado y su influencia en todos los campos de nuestra sociedad, entre los cuales, tal y como hemos comprobado, el cine no iba a ser menos.

viernes, 15 de febrero de 2013

Cine bélico: La guerra de secesión



Seguimos con el ciclo bélico y tras el reciente estreno de Lincoln nos centramos en la guerra de secesión o guerra civil norteamericana. Esa fraternal lucha entre Estados que allá por 1861 se enzarzaron en una serie de contiendas a lo largo de cuatro años a fin de decidir la definitiva configuración del que fue durante años el país reinante en la economía y la sociedad mundial.

El caso es que la lucha entre el norte unionista y el sur secesionista llegó su punto álgido en dichas fechas, y mientras los norteños intentaban proclamar la unión de una joven y potente nación con visos de prosperidad, los estados sureños ponían en duda ese modelo y para ello se unieron en una especie de liga que pretendió desvincularse de un estado, del que no se creían participes y en el que cada vez las diferencias entre el norte y el sur eran más que evidentes.

Como foco principal de contienda los estados del norte o abolicionistas promulgaban la desaparición de la esclavitud, un negocio tan lucrativo como deleznable, que importaban mano de obra barata del interior de África para enriquecer un país en vías de expansión, mientras que el sur, que anclaba su economía en sus famosas y extensas plantaciones regentadas por esclavos, era reacio a dar el paso, por obvios motivos monetarios y de poder.

Figuras como el ya mentado Abraham Lincoln, decimosexto presidente de la nación, y verdadero y carismático líder de los estados del norte o el general Grant, auténtico alter ego de Lincoln en el campo de batalla y futuro Ulises S, Grant, presidente de la nación ya totalmente restablecida tras la contienda o sus homónimos sureños Jefferson Davis, como presidente de los estados confederados y su general Robert Lee se erigirían en bazas importantes en esta cruenta guerra entre hermanos que tendría su culmen en la célebre batalla de Gettysburg, considerada la mayor batalla en suelo norteamericano y a la postre decisiva en el devenir de la contienda alzando los intereses de los abolicionistas por encima de los confederados, que finalmente veían reducidas sus pretensiones por la fuerza cuatro años después del inicio de la contienda.

Por supuesto el cine se ha hecho eco de este pedazo de historia bélica prácticamente desde el comienzo del mismo como en la monumental obra de D.W. Griffith “El nacimiento de una nación” (1915) como primer intento coherente de mostrar los hechos que dieron pie a la formación de una de las naciones más importantes de todos los tiempos o en una de las obras maestras de Buster Keaton como fue “El maquinista de la general” (1926).


Con la llegada del sonoro fueron ya las grandes producciones épicas las que se hicieron eco del evento. La más recordada es sin duda la imperecedera “Lo que el viento se llevó” (1939), aunque otras obras de gran importancia para el cine como “Jezabel” (1938) o la ya posterior “El árbol de la vida” (1957) abordaron la contienda de una forma directa.


Un género por excelencia del cine norteamericano como es el western también ha estado ligado en muchas ocasiones a la guerra civil norteamericana, así en películas como “El honor de Capitán Lex” (1952), “El valle de la violencia” (1965) o la monumental y ya mucho mas reciente en el tiempo “Bailando con lobos” (1990) se puede ver la influencia de la contienda en las lejanas tierras del oeste norteamericano.


Una figura ligada no solo al western sino a importantes películas ambientadas en la época de la guerra de secesión fue Clint Eastwood. Lo pudimos ver cerrando la trilogía del dólar de Leone como cazarecompensas en “El bueno el feo y el malo” (1966), como soldado yankee a las órdenes de Don Siegel en “El seductor” (1971) o como confederado renegado en busca de venganza en “El fuera de la ley” (1974) que le mismo firmaría.


Las grandes batallas y escaramuzas también fueron relatadas por el cine como la vida del famoso general Custer en “Murieron con la botas puestas (1941), la historia de “Fort bravo” (1953), con John Wayne como un intrépido general en “Misión de audaces” (1959) o la revisión de la crucial y famosa batalla de Gettysburg, ya en los años noventa, o el perfecto retrato de la época en "Dioses y generales” (2003)


Una figura trascendental en la contienda como la de Abraham Lincoln fue objeto de biopics ya con mucha anterioridad al que nos dio pie para este post, en los que de una manera más o menos directa se aborda el conflicto de la guerra civil.


Ya más recientemente en los últimos años han seguido saliendo películas sobre la época que estamos intentando reflejar en “Tiempos de gloria” (1989) se nos relata la importancia de los negros en el devenir de la guerra, la guerra de guerrillas al margen de la gran contienda tan bien reflejada en “Cabalga con el diablo” (1999) o el ocaso de la contienda relatado en “Cold mountain” (2003)


Ya en televisión la famosa serie “Norte y Sur” viene a complementar a la perfección todos los relatos sobre la época ya hartamente relatados por el cine con una estupenda historia de amistad fraternal puesta a prueba en los tiempos difíciles de la guerra. 


La guerra de Independencia americana

La guerra de Vietnam

La guerra de Irak

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Los pueblos precolombinos



Como siempre por estas fechas se suele hablar de regalos, reuniones familiares, árboles navideños, lotería, sin embargo este año una conversación más se une a clásico elenco de todos los años: los mayas y el hipotético fin del mundo están en boca de mucha gente, que o bien en broma o de manera algo temerosa aludo a un cercano y posible fin caótico que siga las profecías de tan antigua civilización.

Según el fiable calendario maya, bien es sabido sus altos conocimientos en astronomía y astrología de dicho pueblo, el fin del mundo tiene fecha y no es otra que el 21 de diciembre de 2012. Muchos aludimos la fecha con cierta ironía, mientras que otros la toman tan en serio que hasta la NASA recientemente ha salido a desmentir esta posibilidad, al menos físicamente hablando del “estado de salud” de nuestro planeta, dado la cantidad de llamadas y avalancha de correos a los que estaban siendo sometidos estos días por personas seriamente preocupadas por el fenómeno.

Sea o no factible bien es verdad que en unos días sabremos la verdad y todos esperamos que no sea muy parecida a como el cine, que todo lo aprovecha, ya nos pronosticó hace algunos años con la catastrófica película de Roland Emmerich “2012”, todo un experto en este tipo de subgénero tan espectacular visualmente, pero carente de toda lógica. Lejos de toda profecía bien es cierto que la polémica o curiosidad suscitada estos días por la cultura maya nos da pie a repasar a las culturas precolombinas vistas a través del cine.

MAYAS

Para ver el modo de vida de los mayas lo mejor es visionar “Los reyes del sol” (1963) de J. Lee Thompson, basada en la novela de Elliot Arnold en torno a las luchas fraternales entre las distintas tribus mayas o ya en una versión más reciente “Apocalypto” (2006) de Mel Gibson, rodada en dialecto maya, muestra con todo lujo de detalle la importancia de la muerte en la sociedad maya y los sacrificios a fin de honrar a los dioses.


Más ejemplos ambientados en el imperio maya son “Chanoc enla garra de las fieras” (1970) basado en un historieta mejicana sobre unos arqueólogos defensores de que reliquias enterradas durante siglos caigan en manos indeseadas o incluso el propio Maciste en la época álgida de los peeplum en los estudios Cinecitta de Roma tiene la oportunidad de visitar a los mayas en Maciste el vengador de los mayas” (1965)


AZTECAS

La visión de los aztecas es más variopinta, por llamarlo de alguna manera, que la de los mayas. Primeramente nos encontramos una especie de trilogía de nacionalidad mejicana sobre momias y reencarnaciones de antiguas deidades aztecas (“La momia azteca”, “La maldición de la momia azteca” [ambas de 1957] e incluso “La momia azteca contra el robot humano” [1958])


Otro tema recurrente que como veremos después también es explotado con los incas es la búsqueda de reliquias, antiguas ciudades enterradas en la selva y riquezas de la extinta civilización como en “Lamaldición del tesoro azteca” (2008).


Quizá la mejor versión cinematográfica desde lo aztecas, en donde se intenta plasmar de una manera más o menos fidedigna su modo de vida es en “La otra conquista” (1998), película mejicana que intenta explicar lo ocurrido desde la llegada de los conquistadores españoles desde el punto de vista del oprimido, el poderoso hasta entonces pueblo azteca


Completan la selección películas de dudosa calidad, con los aztecas como telón de fondo en “La maldición del templo azteca” (1989) se los pinta como zombies antropófagos que sales de sus escondidas ciudades para atormentar a los confiados turistas o una versión aún más estrambótica en “Aztec rex” (2007), en donde los conquistadores comprueban estupefactos que uno de los dioses que adora el pueblo azteca no es ni más ni menos que un tiranosaurio que no se sabe como escapó de la extinción de sus congéneres y que comienza a sembrar el caos entre las tropas españolas.


INCAS

Hablar de los incas es hablar de la mítica ciudad fruto de la imaginación de los conquistadores el dorado. Un tema recurrente en el cine, tanto patrio con la versión de Saura en 1988, como incluso de Disney con “La ruta hacia el dorado” (2000). Sin embargo la mejor versión sobre esta mitológica ciudad  la ofrece Werner Herzog con su conocida “Aguirre cólera de Dios” (1972)


No solo los conquistadores buscaban la ciudad imaginarias sino que al igual que con todos los otros pueblos precolombinos buscaban con codicia cualquier rastro de opulencia y riqueza como bien se refleja en “El secreto de los Incas” (1954) o la posterior “El secreto del imperio de los incas” (1988), en donde incluso se aventuran dentro de un volcán con tal de conseguir su objetivo


Recientemente y sin tanto ánimo de lucro el cine de animación español obtiene un gran éxito con  “Las aventuras de Tadeo Jones” (2012) en donde una confusión lleva la persona menos adecuada a lo más profundo de la selva peruana en  la búsqueda de una mítica ciudad inca que devuelva el brillo de épocas pretéritas a una profesión como la arqueología.
 


A groso modo y sin centrarnos más en detalles vemos que el cine más que pendiente de las predicciones mayas y su rico modo de vida se interesó más en expoliarlos al igual que todos los grandes conquistadores han venido intentando a lo largo de la historia, consiguiendo transformar su modo de vida con estos pueblos y su rica cultura se han visto paulatinamente reducidos a un simple vestigio del pasado.

miércoles, 10 de octubre de 2012

La revolución francesa y el cine



La revolución francesa pasa por ser uno de los hechos más significativos no solo de la historia reciente de nuestro país vecino sino unos hechos que causaron una especia de precedente y mostraron a un pueblo en busca de su identidad y en lucha continua en contra de opresión, en este caso a favor de la rígida monarquía francesa.

Todo se desató el famoso 14 de Julio, hoy fiesta nacional de Francia, con el asalto y toma de la Bastilla, todo un símbolo nacional que caía bajos las enfurecidas manos de una horda enardecida por ideas libertarias. La caída del símbolo conllevó una nueva conciencia en un cambio social y el pueblo se movilizó a fin de revertir una situación que los venía oprimiendo a base de impuestos y de unas duras condiciones de vida que no estaban dispuestos a seguir soportando. El cambio social estaba por lo tanto predispuesto a llevarse a cabo y solo era cuestión de tiempo que la gran mayoría oprimida a base de tesón y unión hiciese sucumbir al ejercito de Luis XIV. La monarquía pues tocaba a su fin solo era cuestión de tiempo que Versalles se viese invadido y que tanto la monarquía como la nobleza se viesen obligados a poner pies en polvorosa o a sucumbir bajo la justicia de la guillotina. Una nueva Francia cobraba forma. Era la Francia de Robespierre, Marat o Danton. Una Francia liberal y que finalmente derivaría en uno de los imperios más potentes jamás conocidos con la subida de napoleón al poder, como única y poderosa cabeza visible de un gran imperio, pero esa ya es harina de otro costal…

He aquí una recopilación de películas ambientadas en la época revolucionaria que nos detallaban visualmente como era la vida en aquella tumultuosa época a su vez que muchas otras relatan los importantes hechos derivados a raíz de aquel famoso 14 de julio cuando cayó la bastilla y la vida en Francia y porque  no decir en Europa cambió para siempre.

1ª Etapa: Insurrección, caída de la bastilla y alzamiento del pueblo.

Una obra de Victor Hugo como “Los miserables” nos permite ver el París de la revolución. Su modo de vida, sus gentes y costumbres o incluso rememorar una ciudad ya muy cambiada de casas bajas y bulliciosas calles de mercadillos lejos del tráfico y la globalización actual. Si lo que nos interesa es ahondar un poco en los hechos acaecidos a raíz del 14 de julio son de obligado visionado obras como “Historia de dos ciudades”, la historia de “Madame Dubarry” o más en tono satírico “Empiecen la revolución sin mi” (1969). Si lo que queremos es tener un concepto más global de lo sucedido nuestra elección ha de ser “La marsellesa” (1938) estupenda película de Renoir o “Historia de una revolución” (1989), en donde se relata todo el proceso de la revolución francesa.



  Etapa: La caída de la monarquía y de la nobleza.

Muchas de las miradas cinematográficas de estos acontecimientos están centrado es la figura de la díscola Maria Antonieta, como en arriesgada versión de Sofía Coppola, la más reciente “Adiós a la reina” (2012) o en los sucesos de “La noche de Varennes” (1982). El cine también ahondó en la caída y persecución del las calases más acomodadas por parte de un pueblo ávido de justicia. Ejemplos de este último caso tenemos en “Diálogos de carmelitas” (1960), nobleza buscando refugio en un convento, la norteamericana de la época muda “Las dos huérfanas” de D.W. Griffith o “La inglesa y el duque” (2001) de Rohmer.


3ª Etapa: Una nueva Francia, el reinado de Robespierre, las figuras de Dantón y Marat y el denominado reinado del terror.

Con la caída del poder monárquico y la reversión social que se estaba produciendo en todo el país nuevas figuras emergen en el panorama social y político de la nación el idealista y líder revolucionario “Marat” (1967) o “Danton” (1982), el principal opositor un régimen de gobierno impuesto por Robespierre, que lejos de convertirse en la solución a los problemas heredados de la época monárquica no hace sino equipararse de un manera alarmante en lo que se viene en denominar “El reinado del terror” (1949). Un figura muy importante para repasar la revolución francesa es el Marqués de Sade, recordado especialmente por su obra literaria, pero que también sufrió en sus carnes la difícil época que le tocó llevar a cabo, más siendo miembro de la nobleza y cabeza pensante. Sus corredurías y vida se pueden ver en películas como “Sade” o “Quills”, ambas de 2000.


4ª Etapa: La irrupción de Napoleón Bonaparte.

Con la revolución ya más que consolidada y con los iconos revolucionarios a buen recaudo aparece la figura del corso Napoleón Bonaparte que heredaría la Francia de la revolución hasta convertirla en uno de los imperios más poderosos jamás conocidos. Su exitosa e impresionante historia es contada ya en los tiempos del cine mudo en una de las obras maestras de toda la historia del cine el “Napoleón” (1927) de Gance o intepretado por un más que creíble Brando en “Desireé” (1954)