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sábado, 28 de febrero de 2015

Los Oscar 2015


Es febrero y otro año más la gala por antonomasia del cine mundial nos lega una edición más, la 87ª, de los Oscar. La gran triunfadora de la noche fue la cinta de Gonzalez Iñarritu "Birdman" que se alzó con cuatro premios, dos de ellos amejor película y director respectivamente. Así quedó la lista definitiva de premios a la mejor película en la gala de los oscar 2015.

"Birdman" de Alejandro González Iñarritu - Partía como una de las favoritas en esta gala y la verdad no defraudó. Se alzó con cuatro de las nueve nominaciones. Enmarcada dentro de un gran reparto la cinta de Iñarritu es un reflejo satírico de la sociedad actual.


"Boyhood" de Richard Linklater - Cinta que bebe en fuentes del a serie B. Precioso experimento a cargo de Linklater. Que filma la infancia de su joven protagonista en tiempo real, es decir, tras doce años de rodaje. Sin duda la grata sorpresa de este año.


"El gran hotel Budapest" de Wes Anderson - Nueve nominaciones la colocaban en la terna de grandes favoritas en la gala. sin embargo y pesea llevarse cuatro galardones, todos ello menores. Esta perfecta recreación de los glamurosos años 20 no pudo evitar salir por la puerta de atrás de la gala.


"El francotirador" de Clint Eastwood - Hablar de Clint Eastwood es hablar de cine en palabras mayores, sin embargo el veterano y prolífico director solo se puedo alzar con uan estatuilla a los mejores efecto especiales, por este biopic ambientado en la guerra de Irak.


"Descifrando enigma" de Morten Tyldum - Producción británica ambientada en la II guerra mundial en torno a todos esos héroes anónimos que dedicaron parte de su vida a descifrar enigma, la infalible máquina con la que el ejercito nazi encriptaba sus mensajes. El Oscar a mejor guión adaptado muestra la buena labor de equipo en esta adaptación histórica.


"La teoría del todo" de James Marsh - La otra gran favorita en la gala de este año, que sin embargo tuvo que conformarse con ver al joven Eddie Redmayne alzándose con la estatuílla a mejor actor principal por su soberbia interpretación de los años de juventud del astrofísico Stephen Hawking.


"Whiplast" de Damien Chazelle - Llegó a la gala sin hacer mucho ruido y se marchó con tres estatuillas, incuída la de mejor actor de reparto. todo un éxito para una cinta ambientada en el mundo de jazz.


"Selma" de Ava DuVernay - Biopic sobre el famoso activista Martin Luther King Jr, que en los años sesenta se convirtió en todo un símbolo por la lucha de los derechos civiles de la población negra.



miércoles, 13 de agosto de 2014

Susan Hayward




Susan Hayward pasa por ser otra de las grandes actrices secundarias de los años dorados de Hollywood. Un nombre quizá no al alcance de las más grandes y reconocidas, pero con un currículo sin duda envidiable para muchas.

Como otras muchas Susan Hayward, o Edythe Marrenner (su verdadero nombre) comienza su carrera como modelo en el frenético Nueva York de entreguerras. Su gran belleza con ascendencia sueca, por parte de abuelos maternos y su bien hacer delante la cámara le llevan pronto a rondar por Hollywood y tras una breve incursión en filmes menores su nombre suena ni más ni menos que para interpretar a la gran Scarlett O´Hara de “Lo que el viento se llevó”, papel que finalmente encumbraría la carrera de Vivien Leigh.

Su primer gran papel vino al lado de Gary Cooper en “Beau Geste” (1939) y tras ella comienzan las dos décadas que marcaría la carrera de Susan Hayward en el mundo del cine.


La década de los cuarenta la llevó a embarcarse en todo tipo de proyectos de diferente calado, forjándose así con un nombre en Hollywood, así la vimos aparecer en cintas de acción y aventuras como “Piratas del mar Caribe”, cine negro como “Muerte al amanecer” o “Odio entre hermanos” o comedias románticas como “Me casé con un bruja”.


Su papel más destacado en esta época y por el que recibe su primera nominación a los Oscar es el de una cantante alcohólica en el drama de Stuart Heisler “Una mujer destruida”, un galardón que al final se lleva Loretta Young por su interpretación en “Un destino de mujer”.


Ya bien entrada las postguerra Susan Hayward sigue diversificando su carrera con western como “El correo del infierno” o “El desfiladero de la muerte” o películas históricas como “Demetrius y los gladiadores” o “David y Betsabé”.


Durante esta década, su etapa sin duda más prolífica, se asocia la imagen de Susan Hayward con dos películas una de ellas la imperecedera “Las nieves del Kilimanjaro” junto a Gregory Peck y otra más por motivos personales que por la calidad de la cinta al participar en el elenco de “El conquistador de Mongolia”, rodaje que al igual que muchos de sus compañeros y demás participantes en la misma le cobraría factura al rodarse cerca de un campo de pruebas de armas nucleares de los EEUU ya que la radiactividad a la que fueron expuestos en esa época se cobraría la salud y la vida de muchos de los participantes en aquel rodaje maldito, entre las que posteriormente se incluiría Hayward, que fallecería de un fulminante cáncer años después.


Pero sin embargo el título a destacar en esta época es el de la obra de Robert Wise “¡Quiero vivir!” por la que Susan Hayward se alza con la estatuilla a la mejor interpretación femenina al interpretar a  la perfección a una atormentada mujer en un gran alegato en contra de la pena de muerte.




Más allá de este período la carrera de Susan Hayward continúa cada vez más espaciada hasta su ya citada muerte en la década de los setenta, destacando algún título que otros como “Mujeres en Venecia” o “Los vengadores”.

lunes, 23 de junio de 2014

John Huston




Uno de los grandes directores de toda la historia del cine, el gran impulsor del cine negro, miembro de una gran estirpe dedicada al mundo del séptimo arte. La filmografía de John Huston no podía pasarse por alto en este humilde blog. Si bien los comienzos de John Huston estuvieron más unidos a la interpretación que a otra cosa, como hijo de Walter Huston se puede decir que de casta le viene al galgo, sin embargo tras unos comienzos como extra o papeles secundarios, John Huston se interesó más por los guiones y la dirección.

Su primera película no pude tener más éxito. Todo un referente con el cine negro, de hecho muchos críticos la consideran ni más ni menos que la precursora del género. Con “El halcón maltés”, Huston firmaba no solo una película redonda, sino que se postulaba como uno de los directores noveles a tener en cuenta en el mundillo de Hollywood.


Tras el paso de la segunda guerra mundial, en la que se dedicó como otros muchos de sus congéneres a publicitar el papel estadounidense en la contienda, llega otra de sus grandes obras. Con “El tesoro de Sierra Madre” no solo se reencuentra con Bogart su actor fetiche, y dirige a su propio padre (al que le otorgan el Oscar por su excelente actuación), sino que refrenda su ya consolidado éxito con un Oscar a mejor director y a mejor guión adaptado, siendo estos los únicos conqueridos a lo largo de su carrera tras acumular luego un gran número de nominaciones.


Tras el éxito en esta cinta de aventuras, Huston vuelve al cine negro de nuevo junto a Bogart en “Cayo largo” (1948) y en “La jungla de asfalto” (1950), esta vez con Sterling Hayden con papel protagonista. No cabe duda que las dos se convierten en títulos importantes dentro del género.


En 1951 llega quizá su título más celebrado, una excelente puesta en escena gracias a una pareja mítica, Bogart/Kate Hepburn, que no dejan soberbias interpretaciones (de hecho Bogart de alza con la estatuilla). “La reina de África” no se trata solo de un título que será recordado por ser una obra clave del cine en general y de Huston en particular, sino por la dificultad y dureza de un rodaje lleno de anécdotas como bien recoge parte de ellas otro grande como Clint Eastwood en “Cazador blanco, corazón negro” (1990).


Tras los éxitos una época de travesía por el desierto con rotundos fracasos, uno más que otros, “Moulin rouge” (1952) o “La burla del diablo” (1953) apenas ensombrecen una época en donde lo único destacable en la impecable adaptación del clásico de Melville “Moby Dick” (1956) con Gregory Peck como el capitán Ahab.


Su siguiente gran título es una película para muchos fetiche. “Vidas rebeldes” (1961) no fue solo una gran película sino fue la última para su reconocido trío de protagonistas: Clark Gable (fallecería poco después de un infarto), Marilyn Monroe (fue su último rodaje completo hasta su sonado suicidio) y Montgomery Clift (su último papel de relevancia en el mundo del cine).


Tras obras menores entre las que se incluye “Casino royale” (1967), alocado proyecto por el que pasaron varios directores y que finamente resulta ser el embrión de la famosa saga de James Bond. Su siguiente gran éxito no le llegaría hasta su madurez. En 1975 dirige una película sin muchas pretensiones que el tiempo colocará como una de las mejores cintas de aventuras nunca hechas. El acierto tiene por título “El hombre que pudo reinar”.


Ya en la década de los ochenta, y ya en su última etapa, sigue firmando grandes títulos como el clásico bélico “Evasión o victoria” (1981). Cierra su etapa dándose dos lujos: dirigir a su hija Anjelica en lo que el tiempo convertirá en otro clásico del cine de gángsteres, “El honor de los Prizzi” (1985), película por la que acumuló nominaciones al Oscar, finalmente no confirmadas con el premio, y finaliza su filmografía ya mayor y cansado con 81 años en 1987, el mismo de su muerte, con un regreso a sus raíces irlandesas con al adaptación de Joyce “Dublineses”.




miércoles, 23 de abril de 2014

Judy Garland


Proveniente del mundo del vodevil y al igual otras muchas estrellas Judy Garland irrumpe con una fuerza inaudita en un Hollywood plagado de estrellas y pronto se convierte en todo un fenómeno. Estrella infantil, cantante, esposa entre otros de reputados directores como Vicente Minnelli y hasta madre de una estrella como Liza Minnelli, la vida de Judy Garland lo tenía todo para colmarla de éxito y felicidad, sin embargo si vida se rompe prematuramente sin ni siquiera cumplir los cincuenta, fruto de una de sus múltiples depresiones, quizá  a raíz de una difícil adolescencia, en la que fue sometida a todo tipo de presiones para seguir en la creta de la ola, atrás quedaban varios matrimonios, coqueteos con el alcohol y la drogas… pero también una excelente carrera que conviene recordar.

Como se mencionó la carrera de Judy Garland (entonces todavía Frances Ethel Gumm) procede del mundo de vodevil en donde triunfaba junto a sus hermanas formando en grupo de la hermanas Gumm. Así irrumpe en Hollywood y después de varias intentonas con papeles menores y secundarios y a la temprana edad de dieciséis años le llega la oportunidad de interpretar a Dorothy en uno de los mayores éxitos de la historia del cine. Con “El mago de Oz” de Victor Fleming, Garland entra por la puerta grande en el universo de Hollywood, a la vez que recibía un Oscar especial por su irrupción la MGM se hacía con sus servicios con un contrato de quince años.


Su siguiente gran aportación es “Cita en San Luis” en 1944 dirigida por Vicente Minnelli, que a la postre se convertiría en el segundo y más reconocido de sus cinco matrimonios. Sin duda todo un clásico del género musical. Y repetiría experiencia, junto a su ya esposo, un años más tarde con “El reloj” (1945) o “El pirata” (1948).


Mucho más madura y ya liberada del contrato de la MGM dedica su talento al mundo del teatro y la televisión, espaciando más sus apariciones en la gran pantalla. Tras un parón reaparece por la puerta grande con otro de sus grandes títulos “Ha nacido una estrella” (1954), una película que guarda cierta similitud con la carrera de Judy Garland y que la pone de nuevo en la cresta de la ola.


Sin embargo sus aportaciones al séptimo arte son cada vez menores y su vida cada vez más caótica. Antes de su trágico y prematuro final en 1969 por un gran ingesta de barbitúricos todavía tiene la oportunidad ee formar parte del gran elenco de “¿Vencedores o vencidos?. El juicio de Nuremberg” (1961), sin duda la última gran aparición de una estrella a la que su vida privada fue apagando poco a poco privando a Judy Garland de lo que a priori hubiese sido una longeva y exitosa carrera.

miércoles, 2 de abril de 2014

John Sturges


A muchos puede que el nombre del director que nos ocupamos ahora no le diga demasiado, no es de extrañar pues nos encontramos quizás con uno de los directores más infravalorados del cine. Si queréis salir de dudas adentraos en el post o observareis una filmografía plagada de éxitos, reconocibles para la gran mayoría del público.

Al igual que otros muchos directores de la época su carrera comienza ligada a la serie B. Es la época de la postguerra, en un Norteamérica deprimida que busca nuevos valores en los que afianzarse y seguir adelante. En definitiva es la época del western.

Sturges sabedor de ello pronto de embarca en el género genuinamente norteamericano. A esta primera etapa pertenecen películas como “Mares de arena” (1949) y “Fort Bravo” (1953)


Lejos de anclarse como un director monotemático, Sturges aprovecha el auge del cine negro para rodar una serie del filmes de temática interesante como “La calle del misterio” (1950). “El caso O´Hara” (1951) y sobre todo “Astucia de mujer” (1953)


Sin embargo su primer gran éxito comercial, por el que logra su única nominación a los Oscar, viene de mano de un gran Spencer Tracy con una gran cinta de intriga de título más que recordable: “Conspiración de silencio”.


Tras ello y pese a repetir con Tracy en una buena versión del clásico de Hemingway “El viejo y el mar” vuelve a rodar western y ahí en donde entra en sus mejores años. Un éxito tras otro se suceden en la cartelera. Títulos tan reconocibles y apreciados como “Duelo de titanes” (1957) o “Elúltimo tren a Gun Hill” (1958) añaden brillo a la filmografía de Sturges.


Quizá el cúlmen en cuanto a western se refiere lo logra ya entrada la década de los sesenta con la célebre adaptación de “Los siete samurais” de Kurosawa al oeste americano que recibe por título “Los siete magníficos”. Todo un clásico no solo del género sino del cine en general.


Sus últimos años son recordados por su aportación al cine bélico. De los que su obra más destacada y por la que quizá más sea recordado sea “La gran evasión” (1963). Eso sin menospreciar otras grandes títulos como “La batalla de las colinas de whisky” (1965) o “Ha llegado el águila” (1974) con la que cierra su excelente participación en el mundo del cine casi tres décadas después de que hubiese comenzado.


Una carrera pues llena de éxitos y título más que reconocible que hacen de John Sturges no solo merecedor de un sitio en este humilde blog, sino de todo un reconocimiento cara a su figura.

viernes, 14 de marzo de 2014

Billy Wilder




Después de un tiempo de descanso retomamos las filmografías del blog por la puerta grande gracias a la figura de un personaje clave en la historia del cine. Con Billy Wilder no rescatamos simplemente al denominado por muchos rey de la comedia, sino a uno de los más grandes directores y guionistas que ha dado la historia del cine.

Su exitosa historia comienza allá por en un pequeño pueblo de la actual Austria (de aquellas perteneciente al desaparecido imperio austrohúngaro). Una bucólica aldea del interior de Europa que finalmente pasará a la posteridad por ser la cuna de Billy Wilder.

Sus primeros años los pasa como cualquier niño de aquella época no es hasta su adolescencia sufre un flechazo gracias del ya emergente cine que hace replantearse su futuro profesional que ya tenía labrado como periodista. De ahí pasa a la UFA ofreciendo su talento como guionista, ayudado en su pasado periodístico. Lo que en un principio son ayudas puntuales pronto se convierten en guiones más elaborados todo ello gracias a su gran talento y perseverancia y lo que parecía se iba a convertir en una exitosa carrera en una Alemania que era la vanguardia cinematográfica por excelencia (frente a un Hollywood que aun estaba emergiendo) se ve truncada por la irrupción de Hitler en el poder. Wilder judío como era se ve obligado a dejar todo de la noche a la mañana y tras previo paso por Francia en donde ya lo vemos acreditado en su primera obra con algo de calado (“Curvas peligrosas”) llega a los EEUU con lo puesto corre el año 1934.


Lejos de amilanarse con un idioma que le era extraño y una modo de vida al que no estaba acostumbrado Wilder no tarda en ofrecer sus servicios como guionista a las mayors, y pese al inconveniente del idioma consigue llevar a cabo algún proyecto. Un momento clave en estos años es su encuentro con su compatriota e idolatrado Ernst Lubitsch, ya afincado en Hollywood años atrás y muy bien considerado por la industria en aquel entonces. El apoyo de Lubitsch es crucial en la carrera de Wilder, con el cual forma un creativo binomio culminado con el guión de “Ninotchka”, una de las grandes obras de Lubitsch.


El éxito cosechado opio aquel entonces y sus ansias por dirigir sus propios guiones lleva a Wilder detrás de las cámaras por primera vez con “El mayor y la menor” comedia romántica con Ray Milland y Ginger Rogers como protagonistas y que supone su bautizo de fuego en Hollywood. La cinta resulta y le abre las puertas de la meca del cine, inercia que aprovecha para rodar “Cinco tumbas al Cairo” que viene a ratificar su buen hacer tras las cámaras


Llega 1944 y con ello el estreno de “Perdición”, toda una auténtica obra maestras y toda un precursora del cine negro con elementos como la femme fatale (Barbara Stanwyck), el ambiente sórdido y lúgubre, la tenue iluminación… toda una serie de patrones qu luego sería copiados hasta la saciedad. La figura de Billy Wilder acababa de nacer.


Tras este abrumador y pese al lunar de la gala de los Oscar en donde no se alza con ninguna estatuilla llega otro gran éxito. Wilder se reencuentra de nuevo con Milland para trazar uno de los mejores retratos que hasta la fecha ha hecho el cine sobre el alcoholismo, “Días sin huella” se convierte pronto en un clásico y esta vez si que barre en los Oscar, mejor guión adaptado, mejor dirección y película y mejor actor).


Tras estas dos obras maestras Wilder se reencuentra con cu pasado con “Berlín occidente”, narrando la postguerra de un conflicto que marcaría para siempre la historia de la humanidad y se embarca en una comedia menor un tanto olvidable de título “El vals del emperador”.


Lejos de amilanarse Wilder comienza la década de los cincuenta con otra obra que se escribe con letras de oro en la historia del cine. “El crepúsculo de los dioses” supone otro hito dentro del cine negro y le reporta un nuevo Oscar, esta vez como guionista.


El batacazo llega después con “El gran carnaval” una obra que parecía tener todo para triunfar, con un buen guión y un excelente reparto, pero a la que sin embargo ni crítica ni publico responden, pese a tratarse del nuevo proyecto de un Wilder ya con fama de excelente director. Wilder tarda poco o nada en pasar página con un homenaje a su pasado judío y las vivencias familiares, muchos de llenos recluidos e incluso muertos en campos de concentración con “Traidor en el infierno”, ambienta precisamente en uno de esos campos de concentración para militares.


La última etapa de los años cincuenta en la que le trae la fama de gran genio de la comedia, pues en ella enlaza un éxito tras otro. Todas ellas comedias ágiles, coguionizadas con su inseparable A. L. Diamond y todas elles dotadas de un reparto excelente. Hablamos de obras tan importantes como “Sabrina” o “Ariane” con Audrey Hepburn como su musa junto a galanes consagrados como Gary Cooper o Humphrey Bogart o “La tentación vive arriba” y la eterna “Con faldas y a lo loco” con Marilyn Monroe como protagonista femenina casi nada.


Entremedias tiene tiempo de rodar un más que correcto biopic sobre el héroe Norteamérica Lindberg en “El héroe solitario” excepcionalmente interpretado por otro grande como Jimmy Stewart y para un incursión en el thriller judicial con uno de los grandes título del género. Con “Testigo de cargo” Wilder se doctora no solo como un genio de la comedia, sino como un polifacético y camaleónico guionista y director y su carrera ya empezaba a estar al alcance de muy pocos.


El igual que en la década pasada lo sesenta también comienzan con buen tino para Wilder y como ya empieza  ser habitual deja sus sello con otra obra maestra. “El apartamento” no solo se convierte en todo un referente del género, sino que le granjea otra noche espectacular en la gala de los Oscar con cinco galardones.


Tras estas grandes obras maestras, que parecen tocar su cenit con “El apartamento”, al menos en lo que a premios se refiere, Wilder logra más obras de bella factura como “Uno, dos, tres” (1961) , “Irma la dulce” (1963), “En bandeja de plata” (1966) o “La vida privada de Sherlock Holmes” todas ellas grandísimas películas, pero sin llegar a la excelencia de muchas de sus predecesoras.


Sus últimos años como director los aprovecha para reunirse con viejos amigos y llevar a cabo una serie de obras menores y más personales que finalizan en 1981 con “Aquí un amigo”

Desde esa fecha y hasta su muerte, justo veinte años después, Wilder tiene tiempo de rememorar su vida con documentales e impartir cátedra como uno de los grandes. Con el queda atrás no solo la época más gloriosa del cine y su colaboración con los más grandes actores y actrices de la meca del cine. Sino un puñado de excelente películas y la friolera de cinco Oscars repartidos entre guionista y director.