En un mundo cada vez más globalizados gracias a las nuevas tecnologías y en especial a internet, la gran red global, parece mentira que aparezcan noticias como estas. Y es que recientemente el Canal Eyes of Cinema ha encontrado "Cupid´s shaft", una obra que se creía perdida ni más ni menos que de Woody Allen. Todo un homenaje a los pioneros del cine y a los primeros cómicos de séptimo arte que le genial comediante rodó a finales de los años sesenta para la CBS dentro de "The Woody Allen TV Special". El corto, mudo y con intertítulos, lleva ya un tiempo por internet, aquí dejo esta rareza pra todo el que la quiera disfrutar.
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martes, 25 de noviembre de 2014
miércoles, 9 de enero de 2013
Stan Laurel y Oliver Hardy (El gordo y el flaco)
Otros de los grandes iconos de cine mudo serán siempre
recordados en un indisociable pareja y es que aunque la carrera de Stan Laurel
y Oliver Hardy ya venía de lejos en el temprano cine mudo no fue hasta que se
consolidaron como la pareja Laurel y Hardy (o el gordo y el flaco como serían
reconocidos en los países hispanohablantes) para pasar a a la historia como uno
de los hitos del cine cómico de todos los tiempos.
Esta improbable pareja de un escuálido actor británico y de
un orondo estadounidense estaba destinada a convertirse no solo en un referente
del género slapstick sino en todo un icono y un referente en el legado del cine
cómico, algo que Hollywood supo reconocer cuando ya con Oliver Hardy fallecido
le fue concedido un Oscar a Stan Laurel por su especial contribución a la
evolución del cine cómico. Hoy en día sus nombres están al lado de los Harold Lloyd, Charles Chaplin, Buster Keaton o ya con el recién estrenado sonido los
hermanos Marx.
Tras una serie de cortos de escasa relevancia a sus espaldas
y con algo de suerte, como siempre en esta vida, Laurel y Hardy unen su destino
en “The lucky dog” (1921), su primer corto conjunto, aunque sin formar todavía
ese dúo cómico que tanto éxito le acarrearía en el futuro. Éxito que se
comenzaría a fraguar con “Un par de marinos” (1927) o “Un día de campo” (1929),
primeras cartas de presentación de este dúo al universo fílmico mundial.
Corrían tiempos difíciles para la comedia, uno de los géneros más afectados con la entrada del cine sonoro. El género slapstick, claramente visual, parecía quedar obsoleto ante un público ávido de las importantes novedades que conllevaba el cine sonoro, algo que fue una gran losa para una importante cantidad de actores y actrices silentes que fueron incapaces de dar el salto de un cine a otro. Éste no fue el caso de Laurel y Hardy, dos perfectos caballeros cargados de optimismo que contraponían el correcto acento británico de uno con el más coloquial sureño del otro haciendo las delicias de un nuevo público para una nueva forma de hacer comedia.
Así los pequeños rollos de veinte minutos pasan a
mediometrajes lo que hacía más que evidente el creciente éxito de la pareja.
Era cuestión de tiempo para el lógico salto al largometraje. Corría el año 1931
y se estrenaba “De bote en bote”, toda una sátira sobre la ley seca que tuvo
una gran repercusión en la época y que les permitió acrecentar su fama pudiendo
asentarse en el sistema de estudios, intercalando el rodaje de cortos y
mediometrajes con el estreno de nuevos largometrajes.
Su siguiente gran éxito será a la postre su obra más recordada. En 1933 se estrena “Compañeros de juerga” una fabulosa comedia de engaños que eleva al estrellato y a la fama a la ya mundialmente conocida pareja de cómicos para ganarse un hueco de una vez por todas en ese lugar selecto en donde solo figuran los más grandes de la comedia.
Pese a la gran fama alcanzada, el trabajo y esfuerzo de la pareja es intachable. Su ritmo de trabajo es frenético y se suceden cortos y más cortos de éxito “Dos veces dos” (1933), "Dos entrometidos” (1933), “Por su mala cabeza” (1934)…con largometrajes de un calidad más que aceptable como “Fra diavolo” (1933) o “Había un vez dos héroes” (1934), un puñado de oportunidades para mostrar al mundo su talento para la comedia y su total compenetración como pareja cómica.
Otro de sus grandes títulos llega con “Dos fusileros sin bala” (1935) una hilarante comedia sobre una supuesta herencia que sacaría al dúo de un vez por todas de pobres y a los que una serie de enredos los lleva a combatir defendiendo los intereses del imperio británico en India.
Un año más tarde llegan un par de títulos importantes “Dos pares de mellizos”, en donde apreciamos al dúo incluso por partida doble y “Un par de gitanos” en la cual aplican todo su ingenio y “destreza” (más bien torpeza) para rescatar a su hija adoptiva de los oscuros calabozos del castillo en donde se halla encerrada.
Tras seguir de nuevo su quimera del oro, esta vez intentando vender ratoneras en Suiza, la cuna del queso por excelencia en “Quesos y besos” (1938), Laurel y Hardy finalizan los años treinta en el cenit de su fama con importantes títulos que los llevaran desde luchar en la primera guerra mundial en “Cabezas de chorlito” (1938) hasta el mismísimo oeste en “Laurel y Hardy en el oeste” (1937).
En los cuarenta pese a seguir con la misma fuerza que en su década dorada comienza su lenta pero paulatina decadencia. Así esta nueva década sigue englobando éxitos como “Estudiantes en Oxford” (1940), “Marinos a la fuerza” (1940) o “¡Qué par de locos!” (1942). La irrupción de la segunda guerra mundial y la continua evolución del cine fueron relegando paulatinamente a este par de cómicos hacia el olvido y sus trabajos eran cada vez menos frecuentes y de menor calado.
Tras le guerra apenas lo pudimos ver en un puñado de título y para eso de una calidad muy inferior a la que nos venían acostumbrando con “Utopía”, un producción francesa de 1951 finalizaba la extensa y exitosa colaboración del dúo para la gran pantalla. Finalmente enfocaron sus miras en las giras y en la recién estrenada televisión, pero sus fama ya había pasado y pese al esfuerzo de amigos comunes como John Wayne o Hal Roach Jr. el caso es que Laurel y Hardy jamás volvieron a aparecer juntos en la gran pantalla. Oliver Hardy fallecía recluido en su casa con depresión tras haber perdido casi sesenta kilos de su famosa y oronda figura debido a una serie de derrames cerebrales mientras que Stan Laurel le sobrevivió nueve años en los que tuvo tiempo de recibir un homenaje de Hollywood en forma de Oscar por su carrera y méritos al que ni siquiera acudió a recibir muriendo en su casa de un infarto ya entrados los años sesenta.
miércoles, 5 de diciembre de 2012
Harold Lloyd
Siguiendo el repaso por las grandes figuras del cine cómico
en su etapa muda nos paramos a repasar la carrera de Harold Lloyd, una de las
caras más representativas de este estilo de cine basado en gags visuales
dotados de cierta dosis atlética y porque no decirlo con un violencia
ciertamente recurrente en lo que se vino a conocer como el slapstick.
Al igual que otros de los más grandes representantes de este
tipo de cine Lloyd pronto desenvolvió una serie de rasgos de identidad
definitorios. Si de Buster Keaton todos recordamos su rostro impenetrable
carente de sonrisa y de Chaplin sus anchos y raídos pantalones contrapuestos a
su ceñida chaqueta que siempre acompañaba de su bastón y su bombín de Harold
Lloyd recordamos esas grandes gafas de pasta y su sombrero de paja acompañados
de esa eterna sonrisa.
Sin embargo su entrada en el mundo del cine no fue tan
vocacional como otros de sus compañeros de profesión, de hecho Harold Lloyd no
era más que un simple acomodador cuando su amistad con un conocido por quel
entonces actor de la época le reporta sus primeros papeles como extra. Su mente
despierta, sus ganas de aprender y el entusiasmo con en que afrontaba sus
trabajo lo llevan a ir evolucionando desde extra hasta lograr pequeños papeles
y tras una breve formación (que le sirve para trabar amistad con el futuro
productor de Hollywood Hal Roach, pieza fundamental en el futuro devenir de
Lloyd en el cine) da el gran salto al cine de Hollywood.
Sus primeros papeles datan de 1917. Son una serie de
cortometrajes, que nos solo le sirvieron para modelar su personaje y tomar
conciencia de lo que estaba suponiendo la irrupción del cine en la sociedad de
la época. Sino que con ellos poco a poco fue dándose a conocer para un público
cada vez más creciente. De esta época datan cortos como “El chef”, “Habla con papá”, ambos de
1919 o "Aparición de fantasmas” de
1920
Gracias al gran éxito y popularidad alcanzada por este puñado de cortometrajes a lo largo de dos años el salto al largometraje iba a ser cuestión de tiempo y así lo logra en 1921 en una de sus películas más recordadas “Marinero de agua dulce”.
Harold Lloyd ya era considerado como una de las caras
principales del cine cómico y así sus éxitos se iban concatenándose, esta vez ya en
forma de largometrajes. Sucediéndose títulos como “El doctor Jack” (1922), “El tenorio tímido” (1924) u otro de sus grandes aciertos “El estudiante novato” (1925).
Sin embargo es en 1923 cuando Harold Lloyd se convierte en mito al protagonizar “El hombre mosca”, sin duda su película más recordada, que nos deja para la posteridad la famosa y arriesgada escena del ascenso al edificio, anticipando escenas dignas de King Kong o del mismísimo hombre araña.
La transición al sonoro fue dura y trabajosa, aunque al igual que Chaplin, supo sobreponerse a una novedad que venía a modificar no solo la forma de hacer comedia sino la de entender un cine hasta aquel entonces basado en la mímica. Su primera aportación al cine sonoro viene ya en 1929 con ¡Qué fenómeno! .
Sus dos grandes aciertos una vez iniciada esta etapa fueron
“Cinemanía” (1932), que le mismo dirigió y sobre todo la que viene siendo
considerada como su mejor obra en el cine sonoro “La vía láctea” (1936),
firmada por un Leo McCarey en lo mejor de su carrera por aquel entonces.
Tras la década de los treinta su aportación se fue haciendo más gradual y solo con esporádicas apariciones como “¡Oh que miércoles!” (1947). Un gradual vuelta al anonimato, que dedicó para ponerse al día con múltiples proyectos personales, hasta su muerte en los setenta que sin embargo no resta pizca de mérito a este pionero de la comedia hoy en día considerado como una de las caras fundamentales a la hora de entender este género
Lloyd a la derecha junto a otros dos genios del humor como Keaton y Tatì
jueves, 15 de noviembre de 2012
Woody Allen: su trabajo más reciente
Actualizamos al fin la filmografía de Woody Allen que tan
pormenorizadamente hemos ido repasando en el blog hasta llegar al cine de
nuestros días de este genio de la comedia. Revisamos finalmente sus películas
una vez entrado el nuevo milenio.
Allen entra en el nuevo siglo con éxitos basados en el mundo
del robo y la pillería. Primero con “Granujas de medio pelo” (2000), un
disparatado y cómico robo que se va complicando a medida que avanza el metraje
y que por momentos recuerda a un gran clásico del humor como “El quinteto de la muerte” (1955) y más tarde con “La maldición del escorpión de Jade” (2001), en
donde el subconsciente le juega una mala pasada al propio Allen, que verá como
su impecable carrera como investigador dará un giro a raíz de una extraña
sesión de hipnosis.
Su siguiente película es su enésimo homenaje al cine, con “Un final made in Hollywood” (2002), Allen rueda cine dentro del cine, representa a un director de cine que tras un prolongado tiempo de ostracismo pretende volver a éxitos pretéritos a cualquier precio
Para "Todo lo demás” (2003) Allen rescata a un Jason Biggs en más alto de su fama tras el rotundo éxito de las comedias adolescentes de “American pie”, en donde precisamente representa un personaje muy similar al los representados por Allen a lo largo de su filmografía. El resultado es un alocada comedia romántica que sin pasar a los anales del cine entretiene y divierte a partes iguales.
Con "Melinda y Melinda” (2004) Woody Allen empieza vislumbrar su idilio con Europa, al fin y al cabo el grueso de su gran público. Un idilio que le llevaría rodar en España, Inglaterra, Francia o Italia. La película resulta todo un éxito que radica en un excelente guión que cuenta un historia en flashback, pero desde distintos puntos de vista lo que le da al los personajes un cariz distinto según la opinión del narrador correspondiente.
“Match point” (2005) a parte de ser su primera toma de contacto con Londres, otra de sus ciudades predilectas recientemente, es su primer trabajo con Scarlett Johansson, que se convertirá en su musa más reciente al igual que en su día lo fueron Diane Keaton y su ex-esposa Mia Farrow. La película a parte de contener todo lo bueno del universo de Woody Allen, resulta un excelente thriller y se convierte en uno de los éxitos recientes del director.
Tal fue el nivel de satisfacción con su anterior proyecto que para sus nuevas películas Woody Allen repite ciudad y en el caso de “Scoop” (2006) incluso actriz principal, en lo que sería la última aparición hasta este año de Woody Allen delante de la gran pantalla. La otra aportación de Londres a su filmografía fue la olvidable “El sueño de Casandra” (2007) apoyada en la interpretación de Colin Farrel y Ewan McGregor supone una de las cintas más pobres de los últimos tiempos.
“Vicky Cristina Barcelona” (2008) supone un cinta muy especial para España, rodada entre Barcelona y Asturias, cuenta con una pareja protagonista patria (Bardem-Cruz), que precisamente iniciarían su relación fuera de la pantalla durante el rodaje, a los que se une sus musa Johansson. Además por si fuera poco Penélope Cruz consigue el primer Oscar para España por una interpretación femenina.
Para su siguiente proyecto Allen recurre a un famoso cómico
como Larry David como alter ego suyo delante de la gran pantalla. Todo un
acierto, el cómico se convierte en la piedra angular de “Si la cosa funciona” (2009), resultando uno de las cintas más hilarantes y graciosas de los últimos
tiempos.
Nueva conexión entre España y Woody Allen, esta ver gracias a Antonio Banderas que asume el rol del papel principal en “Conocerás al hombrede tus sueños” (2010). Un proyecto sin embargo flojo que no está ni mucho menos a la altura de los títulos importantes del director.
En 2011 sin embargo Allen se resarce trayéndonos otra pequeña joya como “Midnight in Paris”. El director neoyorquino nos muestra la belleza de la ciudad del amor como pocos directores se atrevieron. Un maravilloso viaje al pasado, al París de los grandes literatos al barrio bohemio de Montmartre a través de una especie de salto temporal que hacía pasar a Owen Wilson las noches más románticas y bohemias de la mano de la flor y nata de la belle epoque parisina.
Su último proyecto hasta la fecha lo lleva a Roma de nuevo de la mano de Penélope Cruz, que aparece en una de las cuatro historias que a modo de cuento nos desentrañan al ciudad eterna en lo que viene siendo “A Roma con amor” (2012) la película que trajo de vuelta al Woody Allen actor a la espera de su nuevo proyecto en donde ya está cerrado el reparto y está en plena etapa de rodaje.
Con ello y a grandes rasgos repasamos hasta día de hoy la carera de uno de los mayores y más prolíficos directores de toda la historia del cine. Todo un genio de la comedia que desde los años sesenta hasta a la actualidad nos viene obsequiando con un regalo anual en forma de nueva película. Y ¡Que dure!...
domingo, 7 de octubre de 2012
Charles Chaplin
En 1936 con “Tiempos modernos” Charles Chaplin se despedía
del que había sido su alter ego en la pantalla desde sus ya lejanos comienzos
en el cine. En un preciosa imagen final el bueno de Charlot se despedía de
todos nosotros alejándose lentamente por el horizonte, acabando así el periplo
de uno de los personajes más míticos de toda la historia del séptimo arte, sin
embargo Chaplin seguía su carrera con renovadas ideas, siempre en torno a la
comedia, y como siempre un poco la margen de la gran industria cinematográfica. Sentimentalismos a parte con "Tiempos modernos" se estrena otra de sus grandes películas, con el
cine sonoro ya más que asentado, Chaplin sigue en sus trece de seguir haciendo
cine mudo, ese tipo de cine que tanto éxito le llevaba dando y estrena en ese formato, con la salvedad de algún que otro sonido de ambiente.
La película resulta un rotundo éxito convirtiéndose en no solo una de las
mejores en su filmografía, sino en un auténtica obra maestra del cine,
demostrando con ello que había mucha más vida y talento detrás de Charlot.
El 1940 y en plena segunda guerra mundial retrata un perfecta sátira de lo que estaba aconteciendo al otro lado del Atlántico y que tenía conmocionado al mundo. Una comedia satírica sobre un dictador, interpretado por el mismo, en un personaje que hasta físicamente recordaba a Adolf Hitler, que de pronto se veía suplantado por un judío del gueto con asombroso parecido con el. El film en cuestión, "El gran dictador", fue un gran éxtio e público y crítica y está considerada como una de las mejores comedias de la historia del cine
Con “Monsieur Verdoux” (1947), Chaplin entra de lleno en la comedia negra, basándose en un a historia real representa la vida de un elegante caballero de doble vida, mientras por un lado mantenía con opulencia una intachable familia, por otro dedicaba a casarse en secreto con viudas millonarias que después “apartaba” definitivamente de su vida a fin de convertirse en su heredero, pese a lo macabro del argumento, Chaplin se las ingenió para retratar un personaje desde la ternura y convertir unos hachos tan dramáticos en un verdadero ejemplo de comedia.
“Candilejas” (1952) pretende ser una vuelta a sus raíces al mundo del vodevil y de las variedades. Chaplin representa a un payaso que no es consciente que sus mejores tiempos ya han pasado y lucha sin cesar por ganarse de nuevo el favor de un público que ya apenas se acuerda de él. Para el recuerdo queda la hilarante escena final que resulta todo un homenaje al cine cómico de la etapa muda. Un cine ya perdido hace años, pero que nos da la oportunidad por ver por primera y única vez a los dos grandes genios cómicos de la época en la misma pantalla, puesto que un ya mayor Buster Keaton colabora en una imborrable y nostálgica escena a fin de ayudar reverdecer viejos laureles a un Chaplin desesperado por volver a la fama.
Como bien es sabido a Chaplin siempre le gustó trabajar un poco al margen de la gran industria cinematográfica. Sonada fuera la fundación de United Artist, como compañía alternativa que defendía los derechos de los actores, iniciativa surgida del matrimonio Pickford-Fairbanks, del director D.W. Griffith y del propio Chaplin. Sonado fue también años después su enfrentamiento con el senador McCarthy que en plena guerra fría se dedicó a perseguir a comunistas en Estados Unidos en algo que se conoció en el mundillo de Hollywood como caza de brujas y que dio con Chaplin exiliado a Suiza, en donde finalmente terminaría sus días. Haciéndose eco y como crítica a esta decisión Chaplin estrena desde el exilio “Un rey en Nueva York” (1957) toda una sátira en torno al exilio y a la opresión ideológica.
En 1967 un ya bastante mayor Chaplin emprende lo que sería su última gran aventura en el mundo del cine. Rueda “La condesa de Hong Kong” junto a dos grandes estrellas de Hollywood en aquellos momentos como fueron Sophia Loren y Marlon Brando dejándonos como legado final esta apetecible comedia romántica que aunque lejos de sus mejores obras siempre deja un grato recuerdo tras su visionado. Cansado y anciano y lejos de la patria que lo vio triunfar Chaplin fallecía el día de navidad de 1977 en su retiro en los Alpes suizos rodeado de sus más allegados.
viernes, 7 de septiembre de 2012
La pantera rosa
La cabeza de Blake Edwards fue capaz de legarnos una de las
sagas cinematográficas más recordadas a la que muchos recordamos con especial
cariño. Para la gran mayoría “la pantera rosa” no deja de ser el personaje
animado que surgió como legado de la versión cinematográfica, pero nada más
lejos puesto que la auténtica pantera rosa es una joya de incalculable valor
que hará sacar lo mejor de sí al peculiar Inspector Clouseau, verdadero
protagonista de la hilarante serie.
El caso es que allá por 1963 salía a la luz “La pantera rosa” una disparatada versión de una historia de detectives que causó furor en
su estreno uniendo el talento de Edwards a la capacidad cómica de Peter
Sellers, el auténtico alma mater de la película, resultando excelente como el
despistado Inspector Clouseau.
Este fulgurante éxito embarca a Edwards y Sellers en una
serie de aventuras y desventuras a través del inspector Clouseau, que sin
llegar al éxito de la primera entrega si conseguían mantener la esencia de la
serie y ese humor tan especial que a muchos tanto nos gustaba así se sucedieron
entregas. Tan solo un año después del estreno de “La pantera rosa” aparece “El nuevo caso del inspector Clouseau”, otro delito que ha de ser resuelto de la
manera más disparatada.
Ya en los setenta y tras limar ciertas asperezas tanto
profesionales como personales aparecen nuevas entregas, siempre con Sellers como
el inspector Clouseau y con Blake Edwards tras la cámara sucesivamente llega a
las pantallas el esperado “El regreso de la pantera rosa” (1975), “La pantera rosa ataca de nuevo” (1977) y “La venganza de la pantera rosa”. Nuevos casos
para un inspector Clouseau, quizá venido a menos, pero que conservaba intacto
ese carisma impreso por Sellers.
En 1982 Edwards decide continuar su proyecto más longevo con
una nueva entrega, pero había una traba, Peter Sellers, el auténtico eje de la
saga había fallecido dos años atrás, traspiés que solucionó con imágenes de
archivo inéditas del propio Sellers como Clouseau y se sacó de la manga “Tras la pista de la pantera rosa”.
Edwards estaba encantado con la saga, disfrutaba haciendo
cada película como si fuese la primera y visto el éxito parcial de la anterior
entrega se decide a hacer una especie de casting en su siguiente entrega. Una
búsqueda de un nuevo inspector Clouseau por medio de una nueva película de la
saga. “La maldición de la pantera rosa” se estrena con tal propósito en 1983,
sin embargo el éxito esperado por Edwards le da la espalda y el nuevo caso de
Clouseau es un rotundo fracaso.
Diez años después de su última aparición y el un intento
desesperado por revitalizar la serie, Edwards se saca de la manga a un supuesto
hijo de Clouseau, del que nunca antes se sabía que tendrá el honor de
protagonizar lo que se preveía un nueva y exitosa saga, sin embargo Roberto
Begnini, no recordaba ni de lejos a Sellers en “El hijo de la pantera rosa” (1993) y de nuevo el proyecto finalizó en fracaso siendo la última toma de
contacto hasta el momento de Edwards con la saga que tanto éxito le dio.
Pasarían unos cuanto años más hasta tener de nuevo noticias
de la longeva saga y es que ya iniciado el nuevo siglo Shawn Levy resucita al
inspector Clouseau, ahora interpretado por Steve Martin para ofrecer una
especie de remake de las películas de Edwards. La película pese a contar con una
secuela en 2009 no estuvo a la altura, siendo esta la última aparición hasta la
fecha de uno de los detectives más famosos de la gran pantalla, con permiso de
los Hercules Poirot, Sherlock Holmes, Sam Spade...
Caso a parte es la serie animada basada en el éxito de la
película y con la que muchos espectadores relacionan a la pantera rosa. Una serie
de cortos en donde la pantera se ve en un sinfín de cómicas aventuras en las
que ha de salir airosa solo con sus ingenios (de hecho no se le conocía voz
hasta recientes revisiones del personaje).
Seria injusto dejar el post sin hacer mención a Henry
Mancini y a su fabulosa banda sonora que acompañó las múltiples aventuras de
este despistado inspector a los largo de ya más de cuarenta años. Una de las
bandas sonoras más recordadas y tarareadas de la historia de cine.
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