miércoles, 5 de junio de 2013

Listas y más listas (serie mejor escrita)

De todos es conocido el afán de crítica y prensa especializada en hacer todo tipo de listas y ranking sobre el mundo del cine y la televisión. Una de las últimas en llegar a mis manos es la de series y miniseries con mejor guión, todo ello a tenor de las dilucidaciones del gremio de guionistas americanos (WGA), quienes a través de su página web nos elaboran este especial ranking que repasa la historia de la series de TV a través de sus guiones, como toda lista de este tipo podrá gustar más o menos, pero esta es la que hay:

1 . Los soprano


2. Seinfeld


3. La dimensión desconocida


4. All in the family











5. MASH











6. El show de Mary Tayler Moore











7. Mad men












8. Cheers











9. The wire
 










10. El ala oeste de la casa blanca













 ...

y así hasta cien. Podéis ver la lista completa en su web.

martes, 4 de junio de 2013

Shirley Maclaine



Con Shirley Maclaine repasamos la figura de una de las actrices más longevas y reconocidas del panorama actual.  Comenzó en el mundo del cine en el ocaso de las mayors, eso no fue óbice para su participación en obras clave del séptimo arte, hoy en día y ya frisando los ochenta años aun se la puede ver en cartelera en una serie de interpretaciones como una secundaria de lujo y a modo de genial maestra para toda una nueva generación de actores y actrices.

Su debut vino ni más ni menos que de la mano del mago del suspense. Con “Pero…¿Quién mató a Harry?” (1955), Maclaine se daba a conocer al mundo con us primer gran papel protagonista.


Su repentina fama le da pie a aparecer en alguna obra de renombre para finalizar la década de los cincuenta, o bien acompañando a Sinatra en “Como un torrente” (1958) o formando parte del gran elenco de la mejor adaptación hasta el momento de la obra de Verne “Vuelta al mundo en ochenta días” (1956).


Pero sin duda su fama llega  gracias a las comedias, en donde su sarcasmo luce mejor que el de cualquier otra. Todo ello la conduce hacia Wilder, uno de los reconocidos genios de la comedia, el cual ala une a otro comediante de primera como el histriónico Jack Lemmon, obteniendo como resultado una de las mejores comedias de todos los tiempos. “El apartamento” (1960) es una de esas cintas de visionado obligatorio para todo aquel cinéfilo que se precie. Toda una obra maestra del cine que además reporta la oportunidad a Shirley de luchar por su primer Oscar (suerte que reacaería esta vez en Liz Taylor por “Una mujer marcada”).


El devenir de la década sigue por los mismos derroteros. Comedia tras comedia con alguna excepción como el drama junto a Audrey Hepburn con tintes misóginos “La calumnia” (1961). Del género cómico destacamos otro gran éxito junto a Billy Wilder como “Irma de dulce” (1963) como otra de las obras clave tanto el a carrera del director como la de al actriz. Un prostituta de buen corazón que traerá a Lemmon de nuevo por la calle de la amargura.


Los setenta conllevan su debut en la televisión y su primera y única aparición en un western, en este caso en junto a un gran entendido en la materia como Eastwood en “Dos mulas y una mujer” (1970), sin embargo su mejor obra en esta década, un drama costumbrista de título “Bienvenido Mr.Chance” (1979),  llega ya casi finalizándola.


Con los años ochenta parece revivir un especie de segunda juventud y los éxitos pretéritos parecen volver a repetirse en su carrera a pesar de estar ya en lo cincuenta años, edad considerable para mucha actrices, lejana a su juventud tan idónea para alocados romances y más destinada a papeles secundario como madres o abuelas de los protagonistas principales. Maclaine rueda a un gran ritmo pese a su ya comentada atípica edad sin embargo todos esos título quedan a la sombra de “La fuerza del cariño” (1983), sin duda la película de ese año y la oportunidad de poder al fin alzarse con la ansiada estatuílla que tanto tiempo llevaba anhelando.


Pero no solo los ochenta son “La fuerza del cariño”, Maclaine tiene la oportunidad de seguir sumando títulos a fin de enriquecer su ya flamante filmografía. Hablamos de títulos importantes para la década como “Magnolias de acero” (1989) o “Postales desde el filo” (1990).


A raíz de los noventa su participación, en cuanto a calidad, no cantidad, comienza a bajar gradualmente y sus participaciones son cada vez más medidas, aun así importantes títulos como la nueva versión de “Embrujada” (2005) o comedias románticas del tipo “Dicen por ahí” (2005) pueden presumir de contar en su elenco con un secundaria de lujo y que ya cerca de los ochenta años se ve con fuerzas para presentar nuevo proyectos. ¡Larga vida a Shirley Maclaine!.

 

jueves, 30 de mayo de 2013

Gazapos de cine: El dichoso raccord

Aprovechamos una nueva sección de nuestro gazapos para aclarar a su vez el raccord o continuidad cinematográfica entre los distintos planos que constituyen una secuencia. Una continuidad que de credibilidad a la histoira como algo lineal, es decir sin cambios bruscos de iluminación, de escenario o vestuario. Algo que se antoja lógico y esencial para el devenor de una buena película y que sin embargo es un verdadero quebradero de cabeza para montajistas y directores. Aquí algunas muestras encontradas por el amplio mundo de internet, al que na da se le escapa, que nos sirven de ejemplo y de paso nos ilustran un nuevo capítulo de gazapos de cine.

En la saga Terminator aparecen dos grandes ejemplos da fallos de raccord. Una persecución en donde un coche pierde el parabrisas para luego por arte de magia recuperarlo o un misterioso avión que cambia de número de matrícula en pleno vuelo.



De persecuciones también va el siguiente gazapo y es que en Commando en una vertiginosa fuga el bueno de Arnie descalabra por completo el lateral de su flamante coche, pero no pasa nada porque tiene la capacidad de arreglarse solo. Así da gusto.


Ni las grandes superprodiciones más reciente se salvan de la quema, sino Ventanas que se arreglan misteriosamente, personas que desaparecen es cuenstión de milesimas de segundo. Todo parece posible en las nuevas aventuras de Spiderman.


He aquí solo un puñado de ejemplos de gazapos relacionados cone la raccord, solo es cuestión de que buceéis un poco más por la red para darse cuenta de que con un buen ojo y mucha atención se pueden destripar cientos de errores de raccord en la gran mayoría de películas actuales.

viernes, 24 de mayo de 2013

Parejas míticas


A lo largo de más de cien años de historia el cine nos ha dejado cientos de recuerdos e interpretaciones imborrables en forma de películas. Miles de retazos de historias que han sabido calar en la historia del denominado séptimo arte y todas ellas anclada en soberbias interpretaciones por distintas generaciones de actores y actrices que a lo largo de estas décadas han dado lustro al universo cinematrográfico. Desde este rincón y a modo de repaso vamos a centrarnos en parejas cinematográficas, que gracias a sus múltiples colaboraciones o simplemente a su feeling y saber hacer en pantalla han dejado una huella indeleble e imperecedera para todos los que amamos el cine.

Ginger Rogers y  Fred Astaire

La pareja de baile por excelencia. Dejaron momentos inolvidables para la historia del cine en sus múltiples colaboraciones allá por los años treinta. Luego Ginger decidió independizarse para versatilizar un poco más su trabajo, llevando a Fred por un peregrinaje de parejas, más o menos fiable, aunque sin llegar a las cotas alcanzadas en este puñado de grandes obras. Tan famosos fueron que hasta el gran Fellini le rinde un homenaje en los años ochenta.



Dos de los mejores interpretes de todos los tiempos coincidieron en su juventud en un puñado de comedias claves para el devenir del género y la mayoría de ellas consideras auténticas obras maestras de la historia de cine.


Vivien Leigh y Laurence Olivier

Aunque su colaboración se ciñe a un par de cintas en su etapa inglesa, la importancia de esta pareja en ele cine se antoja clave para incluirlos en la sección. Dos grandes interpretes (muchos críticos consideran a Olivier como el mejor de la historia) con un vida marital en común y excelentes carreras por separado.


KateHepburn y Spencer Tracy

De nuevo Katharine Hepburn formando otra pareja mítica y con la comedia como telón de fondo. En este caso con colaboraciones a lo largo de más de veinte años de carrera y que finalizaron con el fallecimiento a finales de los sesenta de Tracy. Una relación que trascendió incluso mucho más allá de la gran pantalla y que pese a que Tracy nunca dejó a su esposa era vox populi su relación con Kate.



Los amos del cine negro por excelencia. Protagonistas no solo de obras clave del género, sino del cine en general. Si mito se agrandó mucho más lejos de la gran pantalla al convertirse en pareja, salvando la gran diferencia de edad, hasta la muerte de Bogart.


Verónica Lake y Alan Ladd

La alternativa de Bacall y Bogart dentro del cine negro. Quizá no contasen con el carisma de la anterior pareja pero su aparición en ciertos títulos clave y su gran entendimiento en la gran pantalla los hacen merecedores de esta sección.


Doris Day y Rock Hudson

El apuesto y gallardo Rock Hudson encontró a su media naranja cinematográfica en la candida y pizpireta Doris Day para una serie de comedias y dramas románticos de gran éxito en los años sesenta y que encumbró al estrellato a la pareja.


ElizabethTaylor y Richard Burton

Su tortuosa relación, con dos bodas de por medio, hizo que corriesen ríos de tinta. Dentro de la gran pantalla, en donde ese conocieron, colaboraron en un buen número de películas  a lo largo de casi dos décadas de cine, con la gran “Cleopatra” (1963) incluida entre las mismas


Julia Roberts y Richard Gere

No fueron muchas la colaboraciones entre la denominada reina de América y uno de lo galanes más imponente de los últimos años. Sin embargo el gran éxito de “Pretty Woman” (1990) los encumbra como una de las parejas por excelencia de la historia del cine y todo pese a que su reencuentro nueve años después con “Novia a la fuga (1999) fue todo un fiasco.


Meg Ryan y Tom Hanks

Otra de las parejas románticas fruto de los años noventa. Participaron en tres exitosas películas y se reencontraron recientemente. Un Tom Hanks que ha sabido evolucionar hasta convertirse en uno de los referentes de Hollywood y una Meg Ryan que no ha sabido gestionar tan bien su fama como estrella de la comedia romántica, cayendo poco a poco en el olvido.


jueves, 23 de mayo de 2013

Frases de cine


"Fernando Galindo, un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo"

Jose Luis López Vázquez como Fernando galindo en "Atraco a las tres" (1962)

miércoles, 22 de mayo de 2013

John Ford


Hablar de John Ford son palabras mayores, es hablar del padre del western, todo un referente dentro de uno de los géneros más importantes de séptimo arte. Descubridor de grandes mitos como John Wayne y todo un impulsor e innovador de un género que vio prácticamente nacer en la época muda y al que llevó a las cotas más altas con clásicos imperecederos que quedaron como legado de su obra en la época de oro de un género que tras notó en demasía su falta hasta caer paulatinamente en el olvido hasta la llegada revitalizadora en los años sesenta de spaghetti western.

Es además uno de los directores más laureados con cuatro entorchados a mejor director (de un total de cinco nominaciones). Películas que curiosamente ninguna de ellas es un western, el género por que que sin lugar a ninguna duda es y será siempre recordado.

Irlandés de origen, como bien se comprobará a lo largo de su obra, tiene claro que se dedicará al cine desde muy temprano, de ahí la longevidad de su obra, más de cincuenta años de profesión y su gran legado filmográfico con más de 150 películas en su haber. Su trabajo comienza ya en la temprana época muda, datando sus primeras trabajos de un lejano 1917, sin embargo su primera gran obra y la joya de la corona de su época silente a  una superproducción de la época como “El caballo de hierro” (1924), western que gira en torno al ferrocarril y a los pioneros conquistadores del inhóspito oeste americano y en el que John Ford da ya muestras de lo que va a ser su cine.


Ya en la etapa sonora y tras una serie de obras de distinta índole como “Río arriba” (1930), “El Dr. Arrowsmith” (1931) o “La patrulla perdida” (1934), John Ford adapta una novela bélica sobre su tan añorada Irlanda de título “El delator” (1935) y como consecuencia, y pese a no ser una de sus obras más recordadas el director se alza con su primera estatuilla.


Y tras otra fase de alternancia de diversos géneros, incluido el histórico con un más que decente versión de “Maria Estuardo” (1936), John Ford cierra los años treinta con la que se considera la primera de sus obra maestras, que paradójicamente no le acarrea un nuevo premio como director (quedando “solo” como nominado). En “La diligencia” (1939) no solo logra perfeccionar el género western, sino que presenta para el género un joven actor de andar desgarbado que ya se empezaba a dar a conocer por el género y que responde al nombre de John Wayne, el cual se erige en auténtico protagonista del la cinta, en lo que será su primer gran papel de muchos que lo encumbrarán a mito del género. Además en la película podemos observar el hoy en día famoso monument valley, famoso gracias en parte a ser una de las localizaciones favoritas del director en sus recurrentes western.


Los años cuarenta comienzan demostrando que la figura de John Ford acababa de asentarse con fuerza en el difícil mundo de Hollywood, aparte de otro gran western de ese especial binomio creativo forjado durante años con John Wayne de título “Hombres intrépidos” (1940), adapta a la gran pantalla la monumental “Las uvas de la ira” (1940) de Steinbeck, que a parte de convertirse en todo un referente del séptimo arte le otorga su segunda estatuilla.


Antes del estallido de la segunda guerra mundial en la que servirá como excelente documentalista a fin de levantar los ánimos de las minadas tropas norteamericanas, teien tiempo de repetir hazaña con otro clásico imperecedero como”¡Qué verde era mi valle!” (1941), que no solo fue la película del año sino que le reporta su tercera estatuilla como mejor director.


Tras el conflicto y con producciones de tipo bélico como “No eran imprescindibles” (1946), John Ford retorna al western para aventurarse en lo que a la postres se consideraría la etapa de oro del género. Prosiguen los años cuarenta buenas obras “Tres padrinos” (1948) o “El fugitivo” (1947).


Sin embargo esta época de tal creatividad y apogeo del género es recordada por otras dos obras maestras de John Ford. “Fort Apache” (1948) y  sobre todo “La pasión de los fuertes” (1946) con un exultante Henry Fonda.
 

Con “Rio grande” (1950) abre su participación en los años cincuenta que en su comienzo estarían marcadas por otras dos grandes obras que nos dejaría el directo como legado. “El hombre tranquilo” (1952), película costumbrista con reminiscencias irlandesas y de nuevo al alado de John Wayne, película que por otra parte del depara su cuarta y última estatuilla, y una incursión en el cine de aventuras como “Mogambo” (1953), imperecedera cinta con un excelente reparto bajo sus órdenes.



El auge en aquellos momentos del fenómeno televisivo desvía la atención de Ford cara un medio que tenía visos de convertirse en una seria alternativa al cine, en una próspera sociedad de postguerra cada vez más cambiante. Su regreso a la gran pantalla es por la puerta grande, es el considerado por críticos y expertos el mejor western de la historia. Un filme que termina de mitificar la imagen del director y del su actor fetiche como iconos del género. Un épica aventura a través del árido oeste de título “Centauros del desierto” (1956).


El final de los cincuenta y principio de los sesenta deparan obras importantes como “Misión de audaces” (1959) o “Dos cabalgan juntos” (1961) que siguen demostrando que el western se encuentra en un óptimo estado de forma y que pese a que su declive comienza a vislumbrase, aun es capaz de facturar buenas películas.


La siguiente parada obligada en su obra es para “El hombre que mató a Liberty Valance” (1962), que con permiso de sus últimas obras está considerada como el último gran legado de este maestro del cine. Todo un ejemplo de western psicológico en donde tanto James Stewart como John Wayne brillan con luz propia.


Su carrera se prolonga un par de años más desde esta obra, finalizando a mediados de los años sesenta. Con ella se finaliza una de las más longevas y exitosas de un director en Hollywood, revitalizador de un género y mentor de una gran hornada de directores que se dedicaron a engrandecer y revitalizar el western.