martes, 10 de julio de 2012

Cine judicial


Un tema argumental recurrente a la hora de trazar un buen thriller es el judicial, es decir toda una serie de premisas puestas en tela de juicio (nunca mejor dicho), que han de desentramar oscuras conspiraciones, asesinatos si resolver y toda serie de crímenes y estafas cuya solución solo es apta para mentes abiertas y sesudas.

Un buen caldo de cultivo para este subgénero dentro del thriller o cine de suspense es el novelista de best-sellers John Grisham , todas una serie de novelas sobre el tema que antes o después han sido adaptadas a la gran pantalla con mayor o menor suerte. Sin más dilaciones comenzamos con un repaso histórico en torno al cine judicial.

GRANDES CLÁSICOS

El proceso Paradine (1942) – La primera aportación al caso viene de mano del mago del suspense. No es ni mucho menos una de sus obras “mayores”, pero la aportación de un reputado actor como Gregory Peck le da empaque a la cinta.


12 hombres sin piedad (1957) – Una de las mejores cintas sobre el tema judicial la firma Sydney Lumet en una claustrofóbica sala, diseccionando de manera precisa la personalidad de un jurado sometido a evaluación. En el 2007 surge un versión más intimista de Nikita Mikhalkov.


Testigo de cargo (1957) – Una de las obras maestras de Wilder. Un estupendo thriller a la altura de las mejores obras de Alfred Hitchcock con un espléndido reparto dedicado a quebrantar la férrea sagacidad de Charles Laugthon


Anatomía de un asesinato (1959) – Otra de las cintas claves del género. Un perfecto drama judicial que disecciona a la perfección las inquietudes, emociones y motivaciones de un grupo de personas unidas por las circunstancias delante de la mesa de un juzgado.


La herencia del viento (1960) – En este caso es la teoría de la evolución de las especies de Darwin la que se pone en tela de juicio. Un pequeño pueblo del interior de los EEUU se debate en un aguerrido juicio lo adecuado o no de difundir esas ideas entre las nuevas generaciones. 


Vencedores o vencidos (1961) – Reparto de auténtico lujo que trata de representar lo más fiel posible los juicios de Nuremberg contra los crímenes de lesa humanidad llevados a cabo por el nazismo durante la II guerra mundial.


Matar a un ruiseñor (1962) – Recientes encuestas revelan como a Atticus Finch, el noble protagonista de la novela y de la película como el héroe de ficción por antonomasia para la sociedad norteamericana. Esto no hace más que revelar la enorme trascendencia de esta película judicial dentro de la sociedad.


UN POCO DE JUSTICIA

Veredicto final (1982) – Un maduro Paul Newman representa a un abogado alcohólico ya en las últimas que decide arriesgarse y coger un difícil caso para rehabilitarse tanto profesional como personalmente



Algunos hombres buenos (1992) – Drama judicial, ambientado en el ejercito y regido por la ley marcial. Que reúne un reparto de auténtico lujo en una misma película capitaneado por tres grandes estrellas de los noventa como Tom Cruise, Demi Moore y Jack Nicholson.




El abogado del diablo (1993)Lumet regresa al cine judicial para analizar en este caso la relación entre cliente y abogado en esta cinta cargada el demasía de tensión sexual, empobreciendo una historia que podía haber dado mucho más de sí.


En el nombre del padre (1993) – Basada en hechos reales, una de las obras maestras de las últimas décadas se centra en el juicio por terrorismo en una convulsa Irlanda, lastrada por las diferencias entre católicos y protestantes. Con música de Bono y un soberbia interpretación de Daniel Day-Lewis resulta una cinta imperdible.


Philadelphia (1993) – Philadelphia le granjea a un actor ya consolidado por aquel entonces como Tom Hanks la posibilidad de alzarse con su primer Oscar. Un drama judicial con despidos improcedentes y conductas homófobas de por medio. Que tocaba un tema tan candente en la época como el sida.


Causa justa (1995)Recurrida historia de falso culpable. Condenado por un crimen que no cometió, en el que un desinteresado abogado pone todo su tesón y fe a fin de revertir una situación en la que nadie cree.


Sleepers (1996)En esta cinta se pone en tela de juicio la eficacia del sistema judicial, al encaminar a un grupo de niños que comenten un asesinato por imprudencia a un duro correccional. A lo largo de la cinta se ve la evolución de los mismos y como todos encauzan sus vidas de una manera u otra relacionada con la justicia.


Las dos caras de la verdad (1996)Otro claro ejemplo de abogado que arriesga por un causa imposible a fin de prosperar su carrera, en este aso recién comenzada y que a través de su tesón logra abrirse camino


Coacción a un jurado (1996) -  Mezcla thrilller con drama judicial, la cinta se centra, como bien reza su título en castellano, en la presión a un jurado por parte del entorno del imputado a fin de no se consiga la tan requerida unanimidad que daría con sus huesos en la cárcel.


Pactar con el diablo (1997) - ¿Qué estarías dispuesto a ofrecer a cambio del éxito? A un joven e inexperto abogado, Keanu Reeves, se le ofrece esta oportunidad y decide no rechazarla. Aunque no es oro lo que reluce y lo que parecía un buen trato se convierte en una pesada losa.


Acción civil (1998)Aquí se refleja la sempiterna lucha del hombre de a pie contra las grandes corporaciones, llenas de recursos económicos y logísticos y que siempre actúan en beneficio (económico) propio sin importar a quien ni como están perjudicando en sus ansiada lucha por el poder monetario.


El dilema (1999)Basada en hechos reales (a raíz de un artículo de Vanity Fair), relata la, a priori, desigual lucha entre un individuo y una de la tabacaleras más poderosas e importantes del mundo.


Erin Brokovich (2000)La denominada novia de América, Julia Roberts, consigue su mayor logro hasta la fecha, logrando alzarse con el Oscar, encarnando a esta mujer coraje como gran defensora de los derechos de sus vecinos.


El inocente (2011) – Última aportación reseñable al género hasta la fecha centrada en un abogado acostumbrado a cubrir litigios de poca monta que por un golpe de azar se ve envuelto en un complicado caso.


EL RINCÓN DE JOHN GRISHAM

A continuación las principales adaptaciones del auténtico genio de la novela judicial. Auténticos best-sellers llevados al cine en con mayor o menor acierto:

La tapadera (1993) – La primera y una de las más conocidas adaptaciones del autor esconde un thriller judicial en donde la promesas iniciales de prosperidad y éxito en un  bufete esconden segundas y oscuras intenciones.


El informe pelícano (1993) – Dos jóvenes deciden investigar el asesinato de dos jueces del tribunal supremo, sin saber que sus investigaciones descubren poderosas razones para hacer temer por sus propias vidas.


El cliente (1994) – Un juicio pendiente de un único testigo, un niño de apenas once años, que se verá sometido a sinfín de presiones a fin de hacer caer una de la organizaciones mafiosas más importantes de país. Una milimetrada partida de ajedrez en donde la pieza más importante debe ser resguardada de todo peligro.


Tiempo de matar (1996) – Drama judicial con tintes racistas en donde un brutal asesinato respondido con la famosa ley del talión, de ojo por ojo acarreará fatales consecuencias en un pequeño pueblo de la Norteamérica profunda desenterrando los viejos fantasmas del racismo.


Cámara sellada (1996) – Prácticamente nada más finalizar su carrera un joven abogado se ve involucrado en el caso de su vida: debe salvar a su abuelo del corredor de la muerte acusado de asesinato a fin de defender la supremacía de la raza blanca.


Legitima defensa (1997) – Otra de las grandes adaptaciones de Grisham, llevada a cargo de Coppola sobre la eterna lucha del menos favorecido, un recién licenciado Matt Damon, en contra de los poderosos, en este caso un importante bufete. Todo ello litigando en torno a lo seguros médicos.


El jurado (2003) – La adaptación más reciente a nosotros en el tiempo de una novela de Grisham gira en torno a la industria armamentística y a su infinito poder económico e influencia social. La clásica historia de una hormiga contra un elefante, pero en este caso parece que le hormiga es peleona.

viernes, 6 de julio de 2012

Artes marciales


Los amantes del cine de acción están de suerte pues aquí va un post de un género que por desgracia está siendo un poco descuidado en el blog, no por su falta de acogida ni por su gran éxito entre los cinéfilos, sino porque intentar abarcar todos los “rincones” del cine por pequeños que sean es una tarea ardua y difícil, intentaremos solventar esta carencia hablando un poco en torno al cine de artes marciales, una mezcla de acción y lucha coreografiada que es un tanto inclasificable, ya que pese a que predomina la lucha corporal, está lejos de incluirse en el cine de boxeo y pese a tener explosiones y persecuciones por doquier no es puramente un género de acción.

El cine de artes marciales es un subgénero espectacular, con precisas y espectaculares luchas perfectamente coreografiadas y que incluyen los más variopintos e inusuales elementos utilizados a fin de vencer a los siempre correosos adversarios. Este cine repasa las más antiguas artes marciales venidas de oriente como el Kung-fu, kárate, taekwondo o las más exóticas y duras kick-boxing, muay thai o capoeira, encumbrando a un ramillete elegido de actores, tanto orientales como Europeos y norteamericanos, con una fundada fama de hombre duros y que saben utilizar su cuerpo como una perfecta máquina de combate.

SUS ESTRELLAS

Bruce Lee – El autentico icono del cine de artes marciales. Su grandísimo éxito en oriente hizo que el mismísimo Hollywood pusiese sus ojos en él. Su prematura muerte en extrañas condiciones lo convirtió el mito. Muchos lo achacaron a venganzas de la mafia China, otros a excesos de una vida desordenada a día de hoy aún es difícil de aclarar, más si cabe cuando años después su propio hijo moría durante un rodaje por un disparo accidental (sospechoso cuando las pistolas eran de fogueo).


Chuck Norris – Uno de los duros del cine por antonomasia, incluso esa fama es motivo de sátira en las redes sociales. Este campeón de kárate y ex-militar se ganó su fama a base de películas en las que su dureza le hizo plantar cara incluso al mismísimo Bruce Lee en un memorable combate en el coliseo de Roma.


Steven Seagal – Experto en distintas arte marciales, Seagal es capaz de lograr sus objetivos, sin ni siquiera despeinar su famosa y característica coleta. Últimamente lo pudimos ver haciendo frente a “Machete”, ya muy pasado de años y kilos, y es que el tiempo no perdona..


Jackie Chan – La otra gran estrella oriental, junto a Bruce Lee. Lleva un longeva y exitosa carrera tanto en China como en los EEUU. Su películas están caracterizadas por utilizar un cariz cómico. Son impresionante sus precisas luchas coreografiadas, en las que el sigue insistiendo en rodar sin doble, pese a ya haber sufrido múltiples percances.


Jean-Claude Van Damme – Este belga de músculos de acero e interminables piernas fue un icono del género en los años ochenta. Un auténtico héroe de acción a la altura de los Stallone o Schwarzenegger, ídolos entre los americanos en aquella época


Jet Li – Cansado de ganar campeonatos de wushu  y al igual que otros muchos compañeros de profesión, Jet Li decide poner toda su sabiduría en beneficio del cine. Su gran éxito hace que en los noventa comience a aparecer en importantes títulos de Hollywood. Al igual que Jackie Chan sus combates son de una gran estética y elasticidad.


Dolph Lundgren – Este sueco es sinónimo de hombre multifacético, experto karateka y boxeador, es además ingeniero químico y en el mundo del cine fue un reputado especialista del cine de artes marciales, dedicándose también a otras facetas como las de director, guionista y productor. Fue el azote de Rocky IV y hasta fue el mismísimo He-man en la gran pantalla.


Tony Jaa – El último producto de  las artes marciales orientales. De origen Tailandés domina a la perfección varias artes marciales. Es el responsable de poner en boga un arte tan exótico y espectacular como el Muay thai


PRINCIPALES PELÍCULAS

El furor del dragón (1972) – El primer título de renombre de Bruce Lee , en la misma se las tendrá que ver con joven Chuck Norris, otro asiduo de la sección, en un inolvidable combate final.


Operación dragón (1973) – La película más conocida del mítico Bruce Lee, todo un clásico del género. Su única película de origen norteamericano y para la que contó con grandes medios económicos de los que adolecía en sus cintas asiáticas.


Contacto sangriento (1988) – Uno de los torneos más despiadados que se recuerda y para el que Jean-Claude Van Damme presta su arte para el debut de fuego de un occidental en un brutal torneo vetado hasta aquel entonces a los no orientales.


Kickboxer (1989) – Tras el éxito de contacto sangriento, Van Damme repite en un torneo, esta vez como venganza personal y como única meta de vencer al hasta entonces irreductible y salvaje Tong Po. El gran éxito de la cinta hizo que contase con cuatro entregas más, todas ellas de inferior calidad.


Soldado universal (1992) – Película futurista de gran envergadura en su época que enfrenta a Van Damme y a Dolph Lundgren en un apocalíptico futuro. Cuenta con varias secuelas.


Alerta máxima (1992) – El título por antonomasia dentro de la filmografía de Steven Seagal, el cual se verá solo ante el peligro y con la única ayuda de su habilidad tanto en el cuerpo a cuerpo como con las armas.


Supercop (1992) – Historia de acción, drogas y yakuza que supuso el primer gran éxito internacional de Jackie Chan el cual llamó la atención de los “ojeadores” americanos


The Quest (1996) – Siguiendo la estela de éxitos anteriores, Van Damme se embarca en otro peligroso torneo, en este caso para perpetrar un difícil y costoso robo.

  
Hora punta (1998)Brett Radner decide unir a Jackie Chan con el cómico Chris Tucker para hacer una película de detectives, el resultado es una fresca película de acción con impresionantes combates y grandes toques de humor que ya cuenta con dos entregas más a día de hoy.


Romeo debe morir (2000)Jet Li hace su presentación oficial en América con esta particular versión, ambientada en la yakuza japonesa, del clásico Romeo y Julieta de Shakespeare.


El único (2001) – En este caso se auna la ciencia ficción con las artes marciales en una constante lucha en distintos universos paralelos por ver quien es el más fuerte de todos los “Jet Li”.


Ong.-bak (2003) – Desde la irrupción de Ong-Bank y de Tony Jaa en el cine internacional el exótico y peligroso muay thai hace furor por el mundo entero como arte marcial de moda.


martes, 3 de julio de 2012

Humphrey Bogart


Carecía de la apostura de Cary Grant, adolecía de los centímetros que dotaban de gallardía a Gary Cooper o John Wayne, incluso su voz nasal no cuajaba lo suficiente en los cánones del Hollywood clásico, pese a todo ese lastre y todo gracias a su carisma delante de las cámaras la figura de Humphrey Bogart es a día de hoy inmortal; una de las estrellas que más brillan y llevan brillado en el universo cinematográfico.

Humphrey DeForest Bogart nace en la última navidad del siglo XIX en la cosmopolita Nueva York en el seno de una familia acomodada (era el hijo de un cirujano y una diseñadora gráfica). Sus pasos se encaminarían hacia los de su progenitor de no ser por su temprana rebeldía y por la irrupción en su vida de William Brady Jr. (hijo del famoso productor de teatro del mismo nombre) que le introdujo el gusanillo de la interpretación.

Tras un fugaz paso por Europa para pasear su patriotismo por la I guerra mundial, de la que se trajo un recuerdo en forma de cicatriz en el labio que le confirió esa peculiar forma de hablar tan nasalizada se metió de lleno en el mundo del cine. Así tras actuar como secundario con actores ya más afianzados de la época como Spencer Tracy o James Cagney y Edward G. Robison (sus precursores por antonomasia como duros del cine policiaco y de gangters) su carisma empieza  ser reconocido dentro del mundillo de Hollywood y se le comienzan a conceder papeles principales entre los que destacan sobre todo El bosque petrificado” (1936), “La mujer marcada” (1937), ambas junto a la gran Bette Davis, “Ángeles con caras sucias” (1938), formando un trío de lujo con James Cagney y Pat O´Brien, amén de un buen número de cintas clave dentro del género policiaco y gangsteres en el que tan bien se movía “Boogie” (“Los violentos años veinte”, “El rey del hampa”…).


Así y todo llegan los cuarenta con la popularidad de Bogart por las nubes como uno de los duros de Hollywood y con ella llega un nuevo concepto en el cine: el cine negro, Bogart pronto se convierte en una de las caras clave dentro de este subgénero y firm título míticos, no solo dentro del mismo sino del cine en general; títulos como “El halcón maltés” (1941) de John Huston (la que para todos es la precursora de todo el subgénero del cine negro) o “El sueño eterno” (como Philip Marlowe), “Tener y no tener” (1944), “La senda tenebrosa” (1947) y “Cayo largo” (1948) en todas ellas se complementa con Lauren Bacall, mítica pareja suya no solo en delante de la pantalla y del cine negro, sino incluso en la vida real, pese a la diferencia de edad.


Sin embargo su mayor éxito de la década es en una película estrenada sin mucha publicidad ni fe en sus posibilidades. Una cinta destinada a cubrir las necesidades durante la dura época de la II guerra mundial, la gran acogida de la misma dejó patidifusos a productores y a los propios autores, erigiéndose como una de las películas más rentables de la historia y por la que Bogart incluso opta al Oscar. A pocos se les escapa que estamos hablando de la mítica “Casablanca” (1942) de Michael Curtiz



La década de los cuarenta también deja otro de título reseñable para la filmografía de Bogart, al margen de tanto cine negro y de la ya mentada “Casablanca”. Estamos hablando un título de tal calibre como la premiada “El tesoro de sierra madre” (1949) de John Huston, una auténtica obra maestra, considerada a día de hoy como uno de los grandes clásicos de siempre.


Apenas comenzados los cincuenta y con Bogart en lo más alto del estrellato de Hollywood, aparece en sus manos un guión alejado de los papeles que solía desenvolver por aquel entonces: el de un tosco borrachín que ha de vérselas con una recta damisela en lo lejanos parajes africanos durante la II guerra mundial. El resultado es espectacular: uno de los títulos cumbre de John Huston que son considerados en todas ls listas de mejores películas de toda la historia y a nivel personal la posibilidad de alzarse con la estatuilla a mejor actor (la única que consigue tras tres nominaciones). La película no es otra que “La reina de África” (1951).


En los cincuenta, pese  seguir rodando algún que otro título de cine negro (“Más dura será la caída”) cierra su periplo por el mundo del cine con papeles alejados del concepto que el gran público tiene de el. Así lo podemos observar compitiendo con William Holden por el amor de una jovencita Audrey Hepburn en un título importante en la filmografía de ambos (“Sabrina” de Billy Wilder), enfrascado en el cine bélico con “El motín del Caine”, que le valió su última nominación a los Oscar o acompañando a Ava Gardner en “La condesa descalza”, esta vez con una trama centrada en el mundo del cine.


Su gran pasión, a parte de la bebida, fue el tabaco. Su imagen con un pitillo en boca es un auténtico icono y la cortina de humo en muchas de sus escenas fueron adaptadas como un signo más del cine negro. Eso si, todos sabemos lo perjudicial del tal hábito, incluido Bogart, que muere a una edad relativamente temprana debido a un fulminante cáncer de esófago, así quedaba atrás uno de los mayores iconos no solo del cine negro sino del universo estelar de Hollywood.