James Gandolfini (18/10/1961 - 19/6/2013) -Actor italo-estadounidense conocido por su papel de Tony Soprano en la exitosa serie de la HBO "Los soprano"
Dennis Farina (29/2/1944 - 22/7/2013) - Actor estadounidense sobre todo reconocido por sus papeles interpretando a gangsters
La relación entre música y cine siempre ha sido muy
estrecha, sin ir más lejos ya desde la época del cine mudo la música
acompañaba, muchas veces en directo, a la exposición de aquellas primeras
películas carentes de sonido, son como las primeras bandas sonoras de una
industria que no ha dejado de crecer y hoy en día es un aspecto muy a tener en
cuenta a la hora de desarrollar una película, puesto que la elección de la
banda sonora y la composición de la misma pueden decir mucho de un filme. Sin
embargo este post no es para inmiscuirnos en el mundo de las bandas sonoras,
sino para ver el tratamiento que a lo largo de estos años le ha dado el cine al
mundo de la música. Figuras relacionadas de algún modo con la música, cuyo
éxito trasciende más allá de toda lógica y que al igual que en su día lo
hicimos con “The Beatles”, (el que quizá sea el grupo más mediático de la
historia) pasamos a repasar su visón por medio del cine.
Para ello hace falta echar la vista atrás a la época de los
grandes monarcas y de los músicos de corte, precoces genios de la composición,
que se las ingeniaban para tener contentos y distraídos a los hombres más
poderosos de la tierra. De estos siglos la adaptación más convincente es la
exitosa “Amadeus” (1984), que narraba las desavenencias entre el gran Mozart y
su coetáneo Salieri, siempre a la sombra del insondable genio del magnífico
compositor. Otras casos de grandes compositores clásicos llevados a la gran
pantalla, además recientemente, son el de Beethoven, “Copying Beethoven” , y “Vivaldi un principe en Venecia” , ambas de 2006 o el genio de “Farinelli, il castrato” (1994),
operista que asombró a las cortes europeas con su angelical voz, lograda
gracias métodos poco ortodoxos.
La música negra también estuvo bien representada, así en
1988 Clint Eastwood trazó un perfecto retrato con "Bird" del saxofonista de jazz Charlie
Parker, interpretado a la perfección por Forest Witaker y más tarde Jaime Foxx
recibiría el Oscar por su gran interpretación en “Ray” (2004), sobre la vida
del célebre músico ciego.
En aquella época también triunfaba la voz rasgada de Edith
Piaf, que con “La vida en rosa” (2007) le abre las puertas de Hollywood de par
en par a Marion Cotillard, con Oscar incluido o el mítico grupo “The doors” con
el malogrado Jim Morrison a la cabeza, que interpretaría Val Kilmer en la
famosa cinta de Oliver Stone allá por 1991 o un joven Dennis Quaid dando vida a
Jerry Lee Lewis en “Great balls of fire” (1989).
Las vidas de los músicos son en muchos casos vidas de
desenfrenos, resumidas muy bien el famosa frase alcohol, drogas y rock n´roll.
Vidas malogradas y llenas de excesos como las de Jonnhy Cash, la figura más
célebre de country, interpretada por Joaquin Phoenix en “En la cuerda floja” (2005), “Control” (2007) sobre los últimos años del que fuera líder de Joy
Division, Ian Curtis o sobre los excesos de Sid Vicius, líder de los míticas
Sex pistols en “Sid & Nancy” (1986).
En el cine español también encontramos algún ejemplo de este
tipo, así mitos como “Camarón” (2005) o Lola Flores son llevados al cine con
distinto éxito y acogida.
Muchos son lo ejemplos vistos y muchos los obviados, por falta de
espacio, para un tema que lleva muchos años aportando historias al cine. Vidas
difíciles con duros comienzos y posteriormente la llegada del éxito y la fama,
lo que muchas veces conlleva un descontrol que acaba por desestabilizar a al
persona a la que su propio éxito acaba por destruirla.
"¿Hablas conmigo? ¿Me lo dices a mí? Dime, ¿Es a mí? Entonces, ¿A quién
demonios le hablas si no es a mí? Aquí no hay nadie más que yo. ¿Con
quién puñeta crees que estás hablando?"
Los amantes del universo Marvel estamos de enhorabuena pues en breves días se estranará la segunda parte de spin-off de los "X-Men", "Lobezno inmortal", en donde un confuso y amnésico James Logan sigue en una frenética búsqueda de respuestas esta ves adentrándose en el mundo de la jakuza.
Para muchos la figura de George C. Scott no dice mucho, pero
repasando su obra, primeramente como secundario de lujo y posteriormente ya
como actor principal, lo vemos aparecer en títulos clave de la historia del
cine.
Actor de gran carácter, no olvidemos que fue el primero en
rechazar abiertamente un Oscar, iba para militar, de hecho ejerció como marine
recién acabada la segunda guerra mundial a lo largo de cuatro años. Sin embargo
la única influencia de este hecho en su vida fue el alcoholismo desarrollado en
esos liberales años, alcoholismo que durante ciclos más o menos duraderos
estuvo patente a loo largo de su convulsa vida privada, llena de excesos y
desengaños amorosos, estando casado un total de cinco veces, amén de continuos
flirteos con compañeras de trabajo.
El caso es que Scott se acercó al mundo del cine siendo
todavía marine, el gusanillo de la interpretación caló hondo en el joven, que
dejó su trabajo para estudiar interpretación en Nueva York. El trabajo pronto
dio sus frutos y así en 1959 lo podemos ver debutar en “El árbol del ahorcado”. Su primera obra de gran calado, sin embargo su primera gran interpretación fue
la de impasible fiscal en el imperecedero thriller judicial de Preminger“Anatomia de un asesinato” fechada en ese mismo año.
Los posteriores años viene marcados por dos nuevos éxitos en
su carrera. Por “El buscavidas” (1961), película que encumbra definitivamente aPaul Newman, recibe una nominación a mejor actor de reparto que el mismo
rechaza y tres años más tarde tiene la oportunidad de trabajar con un maestro
como Kubrick en "¿Telefono rojo? Volamos hacia Moscú", sátira sobra la guerra
fría, que según el propio Scott es lo mejor que le tocó rodar a lo largo de su
brillante carrera, incluso hasta el punto de cuestionarse sus honorarios de
actor, puesto que hasta le resulta incómodo cobrar por algo que le resultaba
tan divertido.
Y así se acerca 1970, el cúlmen en la carrera de George C.
Scott y es que ese año rueda el biopic sobre el extravagante general
norteamericano de la segunda guerra mundial George Patton. Un comprometido
papel para un actor comprometido y con pasado militar dando como resultado un gran éxito de crítica,
la academia le otorga el Oscar a mejor interpretación de ese año, que Scott por
supuesto no va a recoger, y de público, siendo hoy en día todavía una de las
cintas bélicas más apreciadas de todos los tiempo. Tal es el cariño y la
simbiosis de Scott con Patton, que incluso muchos años después reinterpretaría
este papel en un telefilme sobre los últimos años del general.
Tras Patton su participación el la gran pantalla fue
menguando de la misma forma que se acrecentaban sus apariciones tanto en televisión
como en teatro. Aún así a lo largo de estas tres últimas décadas lo podemos ver
en papeles o proyectos destacados como el clásico de terror “Al final de la escalera” (1980) o como un más que convincente Ebenezer Scrooch en una de las
múltiples versiones del gran clásico de Dickens “Cuento de navidad” (1984).
"La parte contratante de la primera parte, será considerada como la parte contratante de la primera parte..."
Groucho Marx como Otis B. Driftwood en "Una noche en la ópera" (1935)
Internet y el cada vez más extendido youtube siempre nos depara sorpresas a los cinéfilos. La última de la que he tenido conciencia es el montaje definitivo a mi parecer sobre la hisoria y evolución del cine. Como reza el título mil y un pestañeos que recorren lo más carismático de estos más de cien años de historia, desde sus albores y sus pioneros, pasando por el cine silente, el paso al sonoro, al tecnicolor, la llegada de los efectos especiales...nada se escapa a a este rapaso en donde también ser recoge lo más destacado de todos los géneros cinematográficos. Un montaje por tanto imperdible para todo cinéfilo que aprecie el cine. Un tanto largo, pero su visionado merecer.a la pena. Sin más dilaciones aquí os lo posteo para que podais disfrutar de el igual que yo.