lunes, 10 de diciembre de 2012

Dogma 95




En 1995 aparecía lo que a día de hoy es el último movimiento vanguardista del cine. En una serie de conferencias llevadas a cabo en París como conmemoración del primer centenario del séptimo arte dos jóvenes directores daneses, Lars Von Trier y Thomas Vinterberg, hacían público un decálogo, una especie de voto de castidad para los directores a fin de conseguir un cine más puro, vacío de superfluos y costosos artificios y poder mostrar así el cine más realista posible.

Pese a que desde un principio ni siquiera sus creadores fueron capaces de seguir a raja tabla los mandamientos del decálogo el movimiento pronto tuvo un gran éxito. Al mismo se unieron también los directores nórdicos Kristian Levring y  Soren Kragh-Jakobsen, menos conocidos que sus dos predecesores, pero de igual importancia en el grupo, que pasaría a denominarse Colectivo Dogma 95 (o hermanos Dogma).  

El movimiento pronto captó la atención de jóvenes directores independientes que atraídos por la idea de un cine más puro empezaron a experimentar con el decálogo Dogma. Para todos ellos un diploma expedido por el propio grupo que actuaba a modo de una especie de número de matrícula que catalogaba al  filme como perteneciente a dicho movimiento, costumbre que con el tiempo se fue diluyendo.

El movimiento siguió evolucionando a lo largo de diez años, dando como fruto más de doscientas piezas a lo largo del globo (recogidas tanto e cortometrajes, documentales o largometrajes). Sin embargo la gran restricción de sus normas y la ambigüedad de algunas de ellas acabaron por separar a los miembros del espíritu del grupo rompiéndose el mismo en 2005, diez años después de su promulgación. Hoy en día el espíritu Dogma 95 sigue todavía vivo y son muchos los directores que firman un formulario sometiéndose y dando fe de que han cumplido todos los preceptos del extinto movimiento.

A continuación transcribo el manifiesto tal y como fue redactado en su día por Vinterberg y Trier:

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DOGMA 95

DOGME 95 es un colectivo de cineastas fundado en Copenhague en la primavera de 1995.

DOGME 95 tiene como fin formal luchar contra ciertas tendencias del cine actual.

¡DOGME 95 es un acto de sabotaje!

En 1960, ¡ya era suficiente!. El cine estaba muerto y pedía su resurrección. ¡El fin era justo, pero no los medios!. La nueva ola no se atrevía a ser más que un pequeño oleaje que iba a morir en el río convirtiéndose en lodo. Los eslóganes de individualismo y libertad hicieron nacer obras durante algún tiempo, pero nada cambió. La ola fue pasto de los más voluntariosos, así como de los directores. Pero nunca fue más fuerte que aquellos que la habían creado. El cine antiburgués se hizo burgués pues había sido fundado sobre teorías que tenían una percepción burguesa del arte. El concepto del autor, nacido del romanticismo burgués, era entonces... ¡falso! ¡Para el DOGME 95 el cine no es algo individual!

Actualmente, una tormenta tecnológica está causando furor, el resultado será la democratización suprema del cine. Por primera vez, no importa quién es el que hace las películas. Pero, cuanto más accesibles se hacen los medios, más importante es la vanguardia. No es algo accidental por lo que la vanguardia tiene connotaciones tecnológicas. La respuesta es la disciplina... debemos ponerles uniformes a nuestras películas, porque el cine individualista será por definición decadente.

DOGME 95, para levantarse en contra del cine individualista, presenta una serie de reglas indiscutibles conocidas como el voto de castidad.

En 1960, el cine había sido cosmetizado hasta su muerte, por así decirlo. La tarea suprema de los cineastas en decadencia es volver loco al público. ¿Es de esto de lo que estamos tan orgullosos? ¿Es esto lo que nos aportan los 100 Años? ¿Ilusiones para mostrar las emociones?... ¿Un abanico de supercherías elegidas por cada cineasta individualmente?
Previsiblemente el drama se ha convertido en el becerro de oro alrededor del cual todos bailamos. Hacer que la vida interior de los personajes justifique el argumento es demasiado complicado, y no es arte auténtico. Ya que, anteriormente, nunca las películas artificiales y las acciones superficiales recibieron toda la atención. El resultado es estéril. Una ternura ilusoria, un amor de ilusión.

¡Para DOGME 95 una película no es una ilusión!

Actualmente, una tormenta tecnológica está causando furor : elevemos los cosméticos a Dios. Utilizando la nueva tecnología, cualquiera en todo momento puede lavar los últimos restos de verdad en un abrazo mortal a las sensaciones. Las ilusiones son todo lo que una película puede esconder.
DOGME 95 se levanta contra el cine de ilusión, presenta una serie de reglas indiscutibles conocidas como el voto de castidad.

VOTO DE CASTIDAD

Juro que me someteré a las reglas siguientes, establecidas y confirmadas por:
  1. El rodaje debe realizarse en exteriores. Accesorios y decorados no pueden ser introducidos (si un accesorio en concreto es necesario para la historia, será preciso elegir uno de los exteriores en los que se encuentre este accesorio).
  2. El sonido no debe ser producido separado de las imágenes y viceversa. (No se puede utilizar música, salvo si está presente en la escena en la que se rueda).
  3. La cámara debe sostenerse en la mano. Cualquier movimiento -o inmovilidad- conseguido con la mano están autorizados.
  4. La película tiene que ser en color. La iluminación especial no es aceptada. (Si hay poca luz, la escena debe ser cortada, o bien se puede montar sólo una luz sobre la cámara).
  5. Los trucajes y filtros están prohibidos.
  6. La película no debe contener ninguna acción superficial. (Muertos, armas, etc., en ningún caso).
  7. Los cambios temporales y geográficos están prohibidos. (Es decir, que la película sucede aquí y ahora).
  8. Las películas de género no son válidas.
  9. El formato de la película debe ser en 35 mm.
  10. El director no debe aparecer en los créditos
¡Además, juro que como director me abstendré de todo gusto personal! Ya no soy un artista. Juro que me abstendré de crear una obra, porque considero que el instante es mucho más importante que la totalidad. Mi fin supremo será hacer que la verdad salga de mis personajes y del cuadro de la acción. Juro hacer esto por todos los medios posibles y al precio del buen gusto y de todo tipo de consideraciones estéticas.

Así pronuncio mi voto de castidad.

Copenhague, Lunes 13 de marzo de 1995.

En nombre de Dogme 95,

Lars von Trier - Thomas Vinterberg

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Figuras relevantes del movimiento

Lars Von Trier – Controvertido y exitoso confundidor del movimiento. Fue le que mejor supo aprovechar la publicidad del grupo siendo hoy en día considerado uno de los directores más personales y arriesgados del panorama internacional


Thomas Vinterberg – Sin llegar ni mucho menos a la fama internacional de Trier, Vinterberg sigue teniendo a día de hoy gran reconocimiento en su país natal, desde donde sigue trabajando, y en el resto de Europa.


Soren Kragh-Jakobsen – Músico de profesión, vuelca su gran intelecto en el séptimo arte. Ya llevaba cierta trayectoria cuando se siente seducido con el movimiento pasando a no solo participar en el mismo sino a ser considerado uno de sus miembros principales.


Kristian Levring  - La importancia de Levring viene dada por su plena implicación en el movimiento. A día de hoy es recordado por su obra documental y su aportación en forma de película en Dogma 95


Principales obras de Dogma 95

Celebración (1998) – Punto de partida del movimiento. Vinterberg convierte lo que sería una plácida fiesta familiar en homenaje a su patriarca en un sinfín de despropósitos, haciendo patente la vileza innata del ser humano.


Los idiotas (1998) – Un grupo de jóvenes se reúne a diario sin más pretexto que el de matar el tiempo de la forma más simple posible. A todos los une una idiotez que los lleva a experimentar con diversos aspectos de la vida.


Mifune (secretos de familia) (1999) – Cuando el pasado decide llamar  a tu puerta no importan donde te escondas, siempre dará contigo. Eso parece pasarle a un joven que pretendía llevar la vida perfecta hasta que su entorno se hace sabedor de una familia que hasta entonces se desconocía.


Italiano para principiantes (2000) – Película de enredos, de relaciones sociales entre personas que tiene mucho más en común que lo que a priori se pensaba y que en un principio solo parecía unir un curso de italiano.


El rey está vivo (2001) – Una de las películas más personales del movimiento. En el corazón de Namibia un crisol de nacionalidades se encuentran perdidos bajo el calor sofocante. Deben entretenerse para evitar caer en el desánimo.


5 condiciones (2003) – Siguiendo los preceptos Dogma, Lars Von Trier reta a Jorgen Leth a llevar a cabo una revisión muy especial de un corto suyo dirigido casi cuarenta años atrás. Se trata de cinco versiones, cada una de ellas sujeta a una restricción dando lugar con ello a cinco obras totalmente diferentes sobre el mismo contexto.


Dogma 95 en España

El movimiento Dogma 95 en España es escaso, se limita a una serie de películas entre las que destaca una especie de trilogía llevada a cabo por Juan Pinzás, de escasa acogida y conocimiento por el público general y que pese a seguir los preceptos Dogma y contar con su diploma acreditativo no pasarán de ser una mera rareza dentro del cine patrio.



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